Hay situaciones divertidas que todas las lesbianas hemos vivido en algún momento y de manera bastante parecida, y seguro que te reconoces en más de una.

Sí, más allá de salir del armario, de las citas o de las etiquetas, también hay un humor interno muy reconocible que aparece en conversaciones, miradas y hasta en malentendidos con el mundo hetero. Y aunque al principio hayamos dicho eso de ‘tierra, trágame’, tiempo después nos han servido como historias que contamos entre risas.

El radar lésbico que a veces nos falla

¿Has vivido esa situación divertida de jurar con tus amigas que otra chica es lesbiana? Es decir, sacar a pasear el ‘lesdar’, analizar cómo mira, cómo habla y reconocer algún gesto que te hace pensar que es de las tuyas.

Y ahí pueden ocurrir dos cosas: o aciertas y sientes que tu ‘lesdar’ es infalible o descubres que tiene novio y eso tira por tierra toda la teoría que habías creado a su alrededor. Lo divertido no es tanto que nos falle el radar lésbico, sino el poder y la imaginación que tenemos para desarrollar teorías y justificar nuestras sospechas.

Cuando alguien asume que tu chica y tu sois ‘amigas’

Un clásico universal que hemos vivido tantas veces que ya pasa a convertirse en una situación divertida entre lesbianas más. Ocurre cuando estás con tu chica —o con alguien con quien claramente hay cierta tensión sexual— y alguien hace referencia a vuestra amistad.

Puede traducirse en un momento incómodo en el que no sabes si corregir a la otra persona o simplemente es suficiente con una mirada cómplice con tu novia y una risa interna. Con el tiempo, hay muchas parejas que lo convierten en un juego para disfrutar de lo absurdo de la situación.

El caos de las etiquetas (y las conversaciones alrededor)

Si has tenido una conversación con otra lesbiana con una estética muy marcada (masculina, soft butch, femme…), sabes que eso puede acabar siendo un debate infinito. Lo más curioso es que muchas lesbianas empezamos intentando huir de las etiquetas y terminamos usándolas para entendernos mejor entre nosotras.

Y en ese proceso, terminan surgiendo situaciones divertidas entre lesbianas. Al final, es parte del lenguaje que compartimos y de construir comunidad.

Las primeras citas que parecen una entrevista

Otro clásico es la intensidad. ¿Cuántas veces has quedado con una chica y en un par de horas os habéis contado vuestra vida? Habéis hablado de ex, traumas, planes de futuro, dónde os veis viviendo dentro de unos años…

Puede sonar exagerado, pero seguro que en algún momento te ha pasado o tienes una amiga que ha vivido algo parecido. Y la razón suele ser lo complicado que es encontrar a una persona que te entiende fuera del ambiente lésbico.

«¿También es lesbiana o solo maja?»

Lo que también nos lleva a vivir situaciones divertidas entre lesbianas es que otra chica sea amable. Si te sonríe, es cercana y te presta atención, puede que tu cerebro entre en ‘modo análisis’ y te empieces a hacer preguntas.

¿Está siendo simpática o hay química? ¿Hay complicidad o solo es educada? ¿Le gusto o es así con todo el mundo? Y siempre aparece la típica amiga que te dice que le gustas y te anima a dar el paso, aunque después no termine saliendo tan bien como esperabas.