¿Dirías que tienes bien desarrollado el ‘lesdar’? Forma parte de la cultura sáfica desde hace años, aunque unas lo tenemos más avanzado que otras. «Te juro que mi ‘lesdar’ no falla», seguro que has dicho o escuchado alguna que otra vez.
Lo utilizamos en chats, en citas, en fiestas, como un ‘superpoder’ para reconocer a otras lesbianas en espacios heterosexuales. Aunque hay algo más de ‘ciencia’ detrás de esa intuición, y seguramente algo de experiencia.
¿Qué es el ‘lesdar’?
El ‘lesdar’ es la capacidad (real o percibida) de intuir si otra mujer es lesbiana sin que lo haya dicho explícitamente. Es decir, solo por su apariencia, por cómo actúa o cómo habla. El equivalente al ‘gayradar’ que sí hemos escuchado más veces, pero llevado a nuestro terreno.
No es que haya un código para reconocer a una lesbiana, ni una característica física concreta. Es cierto que siempre se han asociado ciertas expresiones de género (butch, masculina, andrógina) con nosotras, pero no podemos reducir el ‘lesdar’ a eso simplemente. La prueba son las lesbianas femme, con una apariencia más femenina y que pasan más desapercibidas.
En realidad, las lesbianas nos apoyamos en pequeñas señales, como referencias culturales, formas de mirar, comentarios sutiles, presencia en ciertos espacios, incluso el uso de términos neutros como ‘pareja’ o ‘ex’, sin especificar el género.
¿Intuición o un sesgo?
El ‘lesdar’ suele ser más bien una combinación de nuestra experiencia y de cierta lectura social. Con el tiempo, aprendemos a detectar ciertos patrones en entornos LGTBIQ+, queer, círculos feministas o en aplicaciones de citas.
Pero también nos podemos equivocar. El riesgo del ‘lesdar’ es caer precisamente en los mismos estereotipos que criticamos o en poner etiquetas a las mujeres solo porque tienen una determinada estética, discurso o círculo social. Además, no todas las lesbianas viven su identidad de la misma manera. Algunas sí que han salido del armario, otras siguen dentro o están en el proceso.
Cómo desarrollar el ‘lesdar’ (sin obsesionarte)
Podemos afinar el ‘lesdar’, aunque lógicamente no es infalible, porque si lo fuese, estaríamos ignorando una diversidad muy evidente en el colectivo y dando por hecho que todas somos iguales. Estos son algunos consejos para desarrollarlo, pero no te obsesiones:
- Participa en espacios lésbicos y LGTBIQ+, porque en estos ambientes es donde se expresan libremente las experiencias lésbicas. Por ejemplo, eventos culturales, redes, colectivos, fiestas…
- Escucha mucho. Muchas veces, el ‘lesdar’ no aparece en lo más evidente, sino en la manera de hablar de relaciones pasadas, de referentes culturales, su posición en ciertos debates sociales… La escucha activa ayuda más que cualquier teoría.
- No tienes que acertar siempre. No se trata de ‘adivinar’ orientaciones sexuales como si fuera un test, sino de generar espacios donde las mujeres puedan ser ellas mismas con total seguridad.
El mejor ‘lesdar’ es ser capaz de crear un entorno seguro donde todas las mujeres se sientan cómodas diciendo ‘sí, soy lesbiana’ sin prejuicios ni miradas raras.
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