Las lesbianas introvertidas existen y no necesariamente se esconden cada vez que están en un lugar público rodeadas de más personas. Simplemente, vivimos a otro ritmo, más silencioso y mucho más observador.

En nuestro colectivo, y en general en el entorno LGTBIQ+, la visibilidad es una herramienta de supervivencia, aunque eso también suele ocupar bastante espacio. Manifestaciones, fiestas, eventos de networking LGTBIQ+, asambleas, quedadas… Pero no todas nos sentimos de la misma manera en estos espacios y tampoco estamos cómodas ocupando la primera línea. Y eso no nos hace ni menos lesbianas, ni menos comprometidas ni menos orgullosas.

Y ojo, tampoco confundamos ser introvertidas con ser tímidas, antisociales ni raras. Simplemente, las lesbianas introvertidas gestionan su energía hacia dentro y necesitan sus momentos de ‘recarga’.

Cuando el ‘ambiente’ agota más de lo que suma

Muchas hemos sentido esa presión sutil (o no tan sutil) de tener que salir más, dejarnos ver o hacer comunidad. El ambiente LGTBIQ+ puede ser un espacio de pertenencia, pero también puede agotar si eres de las que, después de pasar dos horas en un bar con la música alta, solo piensas en llegar a casa y ponerte el pijama.

Las fiestas del Orgullo, las quedadas multitudinarias e incluso los grupos de WhatsApp con 200 mensajes al día pueden abrumar. Y aquí aparece un ‘conflicto’. Es decir, queremos formar parte y aportar nuestro granito de arena al colectivo, pero no siempre tenemos batería social suficiente. Y eso puede generar culpa a las lesbianas introvertidas o la sensación de quedarnos fuera.

Sin embargo, la comunidad no se construye solo estando siempre presentes. También se crea en las conversaciones en grupos reducidos, al generar vínculos profundos o activismo de una manera más discreta. Hay muchísimas formas de estar presentes.

Salir del armario siendo introvertida

El proceso de salir del armario implica un nivel alto de exposición emocional para cualquier persona, pero para las lesbianas introvertidas, el salto es aún más evidente. Básicamente, porque el foco pesa de otra manera.

Por eso, algunas preferimos espacios íntimos para compartir nuestra orientación sexual o círculos reducidos en los que no haya que ser demasiado protagonista. Y eso es válido. Tener pluma, ser muy visibles o practicar una militancia más explícita es legítimo, igual que vivir tu lesbianismo de una manera más reservada.

Relaciones y dinámicas dentro del colectivo

Y en el terreno afectivo-sexual, ocurre lo mismo. Hay lesbianas que prefieren hablar durante más tiempo y establecer una conexión profunda en lugar de utilizar una aplicación para ligar o liarse con alguien la primera noche.

Esto tampoco significa que sean más frías o más intensas por naturaleza. Todo lo contrario. Cuando conectamos con alguien, lo hacemos de manera profunda e intensa, aunque para llegar ahí antes hemos tenido que pasar por espacios seguros y conversaciones alejadas del ruido.

También ocurre que las lesbianas introvertidas a veces quedan en un segundo plano en grupos de amigas más extrovertidas y parece que no tienen nada que aportar. Pero hablan cuando realmente tienen algo que decir. Hay muchísimas maneras de reivindicar y de explicar quiénes somos.