Compararte con otras lesbianas es bastante habitual y a todas nos ha pasado en algún momento, aunque no siempre lo verbalicemos en voz alta. Da igual si llevas años fuera del armario o si has empezado a descubrir tu identidad hace poco, porque siempre hay alguien que parece tenerlo todo más claro, una relación más estable o una vida más ‘ordenada’.

Para dejar de hacerlo, el primer paso es entender que esa comparación tiene una base detrás. Tiene que ver con cómo hemos aprendido a mirarnos dentro y fuera del colectivo. Además, a las mujeres lesbianas siempre nos han faltado referentes y visibilidad, así que terminamos midiendo nuestra experiencia en lo poco que vemos. Y si ese ‘escaparate’ es limitado, cualquier referencia termina pesando el doble.

Por qué tiendes a compararte con otras lesbianas

La comparación es un mecanismo bastante humano que todas hemos utilizado en algún momento, pero el entorno lésbico tiene sus propios matices. No es una comparación desde la envidia ni desde la posición de ‘quiero lo que ella tiene’, sino preguntarnos si estamos siendo suficientemente lesbianas.

Por un lado, está la falta de referentes diversos. Durante mucho tiempo, las mujeres lesbianas hemos tenido una representación mínima o basada en estereotipos (la pareja perfecta, la chica muy segura de sí misma, el cliché de que una pareja lesbiana está formada por una butch y una femme…). Y si no encajas en cualquiera de estos clichés, es fácil sentir que vas ‘por detrás’ o que lo estás haciendo mal.

Por otro lado, hay dinámicas dentro del propio ambiente (redes sociales o espacios más ‘privados’) que pueden amplificar esa sensación. Vemos relaciones intensas, rupturas dramáticas, vidas aparentemente resueltas… y tu cerebro se encarga de compararte con otras lesbianas, aunque no quieras.

Y luego está la validación. Muchas de nosotras hemos crecido sin el reconocimiento externo de nuestras relaciones o identidades, así que, sin darnos cuenta, buscamos esa validación al compararnos con otras.

El problema no es compararte, sino creerte la comparación

Aquí viene el matiz. Compararte con otras lesbianas no hace que seas más insegura, porque a veces es una reacción automática. El problema aparece cuando das por válida esa comparación sin antes cuestionarla.

Siendo sinceras, nos solemos comparar hacia arriba. Es decir, con quien creemos que lo hace mejor en algo concreto: quien tiene pareja estable desde hace años, quien vive su sexualidad sin ninguna duda, quien se mueve con soltura en el ambiente queer.

El problema es que ves la parte ‘bonita’, pero no sus inseguridades ni su proceso. Como cuando vemos la vida perfecta de una influencer en redes sociales, que solo nos enseña la cara positiva de su vida. Cada mujer tiene su propio timing para salir del armario, entender quién es o encontrar su espacio en la comunidad. No hay y nunca habrá un calendario universal.

Trucos para dejar de compararte con otras lesbianas

No hay fórmulas mágicas, pero aquí van algunos tips para dejar de compararte con otras lesbianas:

  • Identifica en qué contexto te pasa: en redes sociales, después de hablar con ciertas personas, en apps de citas, en ambientes LGTBIQ+…
  • Cambia la narrativa interna: en lugar de pensar que otra lesbiana es mejor que tú en algo, piensa que su proceso es distinto al tuyo. Si lo interiorizas, podrás reducir la carga emocional.
  • Amplía los referentes: sigue a mujeres lesbianas con vidas distintas (no solo las más visibles o normativas), porque te darás cuenta de que no hay una única forma de vivir tu sexualidad ni una única manera de ser válida.
  • Limita la exposición: si hay espacios y perfiles que te hacen sentir mal, coge distancia para cuidarte. Al menos, hasta que seas capaz de estar en ese ambiente sin compararte con otras lesbianas.