El deporte de élite suele ir por detrás en muchas cuestiones sociales, aunque las mujeres LGTBI en el deporte acaban de marcar un récord histórico. Nunca antes ha habido tantas atletas del colectivo presentes en una competición como los Juegos Olímpicos de Invierno.

El récord de las mujeres LGTBI en el deporte: Juegos Olímpicos de Invierno

Al menos 47 deportistas del colectivo compitieron en los pasados Juegos, que se celebraron en Italia, según recoge la publicación ‘Outsports‘. Entre las que se incluyen muchas mujeres lesbianas que también forman parte de este récord, que no es más que un cambio progresivo de la sociedad y que debemos celebrar.

De hecho, de la proporción de atletas que se ha reconocido como LGTBIQ+, 36 de ellas son mujeres y 11, hombres. El dato es más llamativo aún si tenemos en cuenta que en los JJOO hay disciplinas que tradicionalmente han tenido poca presencia femenina.

Por ejemplo, el hockey sobre hielo es el deporte con más atletas del colectivo, con un total de 23 mujeres. Además, esta competición ha marcado algunos hitos, como la primera patinadora artística lesbiana o la presencia de una atleta trans en una competición de invierno.

La visibilidad también se entrena

Que hoy estemos hablando de récord de mujeres LGTBI en el deporte, y en concreto en unos Juegos Olímpicos, no es fruto del azar ni simple casualidad. Detrás de esto, hay decisiones personales, contextos sociales y, muchas veces, procesos de aceptación bastante largos.

La prioridad en el deporte profesional es el rendimiento, así que salir del armario (o simplemente mostrarse sin ocultar quién eres) aún tiene consecuencias. También influye el papel de medios especializados y plataformas que documentan y dan visibilidad a las atletas LGTBIQ+. Estas cifras que hoy tenemos sobre la mesa se conocen por los recuentos concretos dentro del colectivo, también en pro de la visibilidad.

De los datos a la experiencia real

Hablar de récords está muy bien, pero lo importante aquí es cómo se traduce esto en el día a día de una deportista. Que las mujeres lesbianas tengamos más visibilidad en ningún caso es sinónimo de más seguridad o menos discriminación. De hecho, en algunos contextos puede ocurrir justo lo contrario.

El deporte sigue siendo un espacio en el que hay LGTBIfobia, aunque menos que en los últimos años. Las mujeres del colectivo se enfrentan a una doble discriminación, por el hecho de ser mujeres y por ser lesbianas (y visibilizarlo). Además, hay disciplinas que siguen estando muy masculinizadas.

Aun así, cada vez hay más señales de cambio, como gestos públicos de afecto, manifestaciones más abiertas e incluso celebraciones que hace años hubieran pasado desapercibidas y ahora están en primera línea. Y eso también educa, aunque sea a base de incomodar a quienes no están acostumbrados a ver esa diversidad, y crea referentes.