Salir con mujeres es una experiencia muy diferente cuando dejas a un lado los clichés que tantas veces se repiten dentro y fuera del colectivo. Una relación lésbica no es un molde único que se repita, ni una lista de comportamientos previsibles. Es una relación como cualquier otra, flexible, diversa y real.
Solo necesitas salirte del guion para darte cuenta de que las dinámicas son auténticas y menos condicionadas por lo que se supone que deberíamos ser como lesbianas. Y ahí empieza lo bueno.
Relaciones sin papeles predefinidos (y qué alivio)
Uno de los mayores alivios al olvidarte de los clichés es dejar de pensar en roles tipo butch o femme, como si fueran obligatorios y cada una tuviera que ocupar un papel concreto. Ojo, forman parte de nuestra cultura y son una forma totalmente válida de expresión, pero no son ninguna norma universal.
Cuando dejas de encasillarte (o de intentar que la otra persona encaje en una determinada idea), la relación fluye y te das cuenta de que una relación con otra mujer es lo mejor que te podía haber pasado. Ninguna tiene que asumir el papel de ‘proteger’ o de ‘cuidar’, porque cada relación es completamente diferente. Y eso influye mucho en lo cotidiano: quién propone un plan, cómo gestionáis los conflictos…
Salir con mujeres es tener una buena comunicación
Otro mito muy extendido es que salir con mujeres es complicado, más inestable o demasiado intenso. Pero no es para nada así, al menos como un patrón que se repite en todas las relaciones con mujeres.
De hecho, es habitual que la comunicación sea mucho mejor en relaciones con mujeres, precisamente porque hay mayor conciencia emocional y responsabilidad afectiva. No es que todo sea perfecto, porque no lo es, pero sí que tenemos (y ponemos en práctica) más herramientas para hablar de lo que nos pasa sin tanto rodeo.
Salir con mujeres en la intimidad sin guiones
Uno de los terrenos donde más se notan los clichés es en el sexo. Durante años, incluso dentro del colectivo, hemos intentado encajar la intimidad lésbica en esquemas bastante limitados e incluso heteronormativos. Pero cuando sales de ahí y dejas de pensar en las relaciones sexuales como algo propio de un hombre y una mujer, hay posibilidades infinitas.
La intimidad entre mujeres no tiene que ser una manera concreta, es algo que se construye entre dos (o más) personas, con sus propios códigos y ritmos. Por ejemplo, la comunicación durante el sexo o el ‘aftercare’ se viven con bastante naturalidad.
Menos presión por cumplir expectativas externas
Salir con mujeres también tiene algo muy potente cuando te desprendes de la mirada externa, y es que te deja de importar tanto cómo se vea la relación desde fuera o lo que opinen personas que no conoces.
No tenéis que ser la pareja perfecta ni cumplir con el cliché de la intensidad o el drama. Es importante entenderlo, sobre todo en entornos en los que todavía falta visibilidad o no hay suficientes referentes. Si dejas de lado esa presión, tus relaciones serán mucho más sanas.
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