¿Alguna vez has sido infiel de pensamiento? Tienes novia, estás enamorada de ella y vuestra relación funciona muy bien, pero de repente fantaseas con otra chica, te obsesionas con ella o vuelves a cotillear en redes a tu exnovia (solo por curiosidad). ¿Tu chica tiene derecho a enfadarse? ¿Estás siendo infiel por ello?
La respuesta corta es que no debería, pero la larga es algo más profunda. Una cosa es tener pensamientos, deseos o fantasías y otra bien distinta es romper los acuerdos de una relación. Y aquí es donde entran la psicología y las dinámicas afectivas.
¿Qué significa ser infiel de pensamiento?
La llamada ‘infidelidad mental’ o ‘de pensamiento’ se refiere a sentir atracción, fantasear o sentir cierta conexión mental con otra persona mientras tienes novia. No implica que haya contacto físico, ni que habléis, ni mucho menos que tengáis algún tipo de relación sexual. Es una especie de crush que de repente empieza a ocupar espacio en tus pensamientos. Algo así como una fantasía.
Y no, no eres la única. Le pasa a mucha gente, también a las lesbianas que llevan años felices en pareja.
El problema es que a veces damos por hecho que la fidelidad es la ausencia total de deseo hacia otras personas, pero no funciona así. Por mucho que tengas novia, sigues siendo una persona con sus deseos, así que la atracción no va a desaparecer por arte de magia. Lo que importa es cómo gestionas esa atracción y qué acuerdos hay dentro de vuestra relación.
Lo que dice la psicología sobre fantasear con otras personas
Desde el punto de vista de la psicología, fantasear no se considera automáticamente ser infiel. De hecho, es normal tener pensamientos sexuales o románticos sobre otras personas.
Otra cosa bien distinta (y mucho más problemática) es que esas fantasías sustituyan a la relación real, generen algún tipo de secretismo o conexión emocional que pueda poner en peligro la confianza de la pareja.
Y aquí es cuando tenemos que hablar de los límites en una relación. Cada pareja define los suyos. Por ejemplo, para algunas lesbianas el límite está en tontear por Instagram. En cambio, para otras puede que no suponga nada besar a otra persona en una fiesta, si lo habéis hablado y hay un acuerdo previsto. No hay una única forma de tener una relación.
También influye mucho el contexto. No es lo mismo pensar que una chica es guapísima o fantasear con ella en tu cabeza que empezar a tener una tensión emocional o sexual y esconder conversaciones a tu pareja. En este caso, ser infiel de pensamiento se queda únicamente en tu cabeza y no pasa a la ‘práctica’.
Entonces… ¿Está mal?
No necesariamente. Tener fantasías o sentir atracción no te convierte en mala pareja. El problema ocurre si eso que está sintiendo se mezcla con la falta de comunicación o hay algún problema dentro de la relación que estás desatendiendo.
A veces, la obsesión con otra persona puede señalar carencias emocionales, necesidad de validación, aburrimiento afectivo e incluso miedo al compromiso. Otras veces, lo único que significa es que eres humana y tienes ojos.
Cómo saber si es una fantasía porque eres humana o hay algo más
Estas preguntas te pueden ayudar a ‘aterrizar’ el concepto y saber si estás siendo infiel de pensamiento o no:
- ¿Le estás ocultando cosas a tu pareja?
- ¿Buscas constantemente la validación o atención de esa persona?
- ¿Tu conexión emocional con ella desplaza de alguna manera tu relación?
- ¿Fantaseas porque hay deseo o porque tienes carencias?
- ¿Tus acuerdos de pareja contemplan este tipo de vínculos?
Ningún Comentario