Una pseudorelación tiene características muy evidentes. Actuáis como si fuerais pareja, hacéis planes juntas, si lo dejáis lo sentís igual que una ruptura, pero no hay ninguna conversación sobre lo que sois. Y así podéis estar semanas, meses y más tiempo del que os gustaría.
El problema de este tipo de relaciones es que lo más probable es que las dos estéis en puntos diferentes. Una siente más que la otra o se come la cabeza sobre el futuro de la relación, mientras la otra se deja llevar. Y ese limbo no te está haciendo bien, sobre todo porque no suele haber un lenguaje responsable ni afectivo que se responsabilice.
Si alguna vez has tenido una relación de estas características, no te costará reconocerla y seguramente te sepas de memoria las frases más habituales de las pseudorelaciones.
«No hace falta ponerle etiquetas»
Es una frase estrella de las pseudorelaciones. Podríamos atribuírsela a una persona moderna, flexible, incluso deconstruida. Sin embargo, suele ser una excusa para aprovechar los ‘beneficios’ emocionales de una relación y la parte buena sin asumir ninguna responsabilidad.
Es cierto que no siempre es imprescindible ponerle etiquetas a una relación, pero si una parte necesita claridad y la otra evita hablar de ello, tenéis un problema. Y se llama falta de intención.
En muchas pseudorelaciones entre lesbianas, esta idea se disfraza de un discurso consciente. Y no, querer saber qué tienes o qué estás construyendo no te hace más ansiosa.
«Estamos bien así, ¿para qué cambiarlo?»
Traducido al lenguaje que todas entendemos: «estoy cómoda con esta definición, porque me permite tenerte disponible sin organizar demasiado mi vida».
Como aparentemente no hay ningún conflicto abierto, cuestionar lo que tenéis puede hacer que sientas que estás rompiendo algo que ‘funciona’. Pero… ¿para quién funciona?
El «estamos bien así», a veces significa que una persona está tirando del vínculo con ilusión y la otra simplemente lo sostiene, mientras eso no implique avanzar. Hacéis planes, quedáis, tenéis sexo e incluso a veces pueden aparecer los celos, pero lo que tenéis no avanza.
«Ahora mismo no estoy para tener una relación»
Otro topicazo que cuesta mucho diferenciar si es verdad o solo es una excusa barata. Y es normal que dudemos si la otra persona se comporta como si estuviera en una relación.
Si una persona no está preparada para tener una relación y actúa en consecuencia —marca distancias, no genera expectativas, no alimenta la dependencia emocional—, perfecto. El problema llega si esa frase va acompañada de un comportamiento muy parecido a una relación, solo que sin la etiqueta, como mensajes diarios, planes, lenguaje afectivo, exclusividad y todo lo que va asociado con la intimidad.
Y la pseudorelación empieza a entrar en terreno complicado, porque no hay un compromiso (al menos, que hayáis verbalizado), pero sí que hay suficiente implicación como para que te cueste salir de ahí. No estás siendo exagerada, solo que esa relación probablemente no te lleve a ninguna parte, o quizá no es vuestro momento.
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