Ser lesbiana y hacer deporte no debería ser ningún gesto valiente, pero nosotras sabemos, por experiencia propia, que a veces sí que lo es. No precisamente por el esfuerzo físico, sino por el entorno.
Si te incomodan las miradas ajenas en el vestuario, los comentarios fuera de lugar o si puedes hablar con naturalidad de tu pareja, quizá ese no es un lugar del todo seguro. El deporte debería ser siempre un espacio de bienestar, también de liberación y LGTBI-friendly para nosotras.
Qué son los gimnasios LGTBI-friendly
No todos los gimnasios que tienen la etiqueta de ‘inclusivo’ lo son realmente, aunque hayamos tenido que aprenderlo a base de malas experiencias. Un espacio LGTBI-friendly no va solo de colgar una bandera arcoíris en junio, sino que debe tener personal formado, normas claras contra la homofobia (y la lesbofobia) y, sobre todo, un ambiente en el que no tengas que justificar quién eres.
En grandes ciudades, como Madrid o Barcelona, ya existen gimnasios y estudios deportivos que tienen mucho cuidado con estos ‘detalles’. Por ejemplo, centros donde acuden juntas parejas del mismo género o donde no tienen que soportar miradas ajenas en el vestuario. Tampoco es que todo gire alrededor de quiénes somos, pero sí que puedes ir a entrenar sin sentirte observada ni mucho menos.
Clubes inclusivos para lesbianas que hacen deporte
Otra opción cada vez más extendida son los clubes deportivos inclusivos, es decir, equipos de fútbol, rugby, voleibol o running que tienen valores muy firmes y en los que la diversidad está muy presente.
Además, aquí es fácil hacer comunidad, conocer lesbianas y ampliar la red. No es difícil que después del entrenamiento podáis quedar para tomar algo, hablar e incluso acudir juntas a cualquier otro evento. Si te cuesta conocer gente con tus valores y sentimientos, busca esos espacios LGBTI-friendly en el deporte.
Y si eres de las lesbianas que en algún momento abandonó el deporte por una mala experiencia, son el lugar perfecto para volver.
Deportes al aire libre y grupos autogestionados
No todo pasa por ir a un gimnasio o a un club como los anteriores. De hecho, el deporte al aire libre también está repleto de posibilidades y puedes encontrar grupos de senderismo, escalada, surf o yoga en parques que se organizan a través de redes sociales o asociaciones de lesbianas y feministas.
Suelen ser espacios más horizontales, menos jerárquicos y en los que está más presente el cuidado y autocuidado. Aquí importa mucho cómo entrenas y cómo te sientes. No hace falta que busques llevar tu físico al extremo, porque estos lugares están más orientados a disfrutar y a buscar el bienestar físico y mental.
Además, al ser grupos creados desde dentro del colectivo o de un entorno seguro, suele ser más fácil hacer amigas, conocer gente y confiar en tus compañeras desde el primer día. Y sin pasar por el baño ni los vestuarios, que suelen ser uno de los lugares más delicados para muchas lesbianas que no encajan en la feminidad que la sociedad espera de nosotras.
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