Las parejas de lesbianas y las expectativas románticas suelen ir de la mano y en ocasiones despiertan cierta idealización. Quien ve una relación entre dos mujeres desde fuera imagina que siempre son iguales y que están marcadas por la intensidad, una conexión profunda y un argumento más propio de un pastelón romántico.
Y sí, habrá parejas que sean así, pero si rascas un poco, te darás cuenta de que las relaciones lésbicas suelen ser más reales. Hay expectativas, acuerdos implícitos, mujeres que siguen distintos ritmos y preguntas que no siempre sabemos formular. A continuación, no vamos a desmontar el romanticismo (menos con San Valentín a la vuelta de la esquina), pero sí lo vamos a poner en contexto.
El mito de la conexión automática
Existe una idea muy extendida de que entre mujeres las relaciones fluyen mejor. ¿Quién nos va a entender mejor que otra mujer? Se presupone que nos entendemos solo con mirarnos, que la empatía está siempre ahí y que el vínculo emocional se construye solo o, al menos, con mucha más facilidad. Y spoiler: no siempre ocurre así.
Muchas parejas lesbianas comienzan la relación con una sensación de intensidad muy potente, lo que algunas llaman u-hailing emocional. Es decir, compartirlo todo muy rápido, querer hablar de futuro en tiempo récord y asumir que si hay química, el resto llegará rodado.
El problema no es la intensidad en sí misma, sino dar por hecho que es sinónimo de ser compatible a largo plazo. Para entendernos y construir vínculo, hay que tener conversaciones incómodas, aprender la una de la otra, incluso negociar acuerdos.
Lesbianas románticas sí, pero hay que hablar de las expectativas
Que las lesbianas seamos románticas no es ningún problema. Pero sí dar por hecho que la otra va a amar de la misma manera, al mismo ritmo y con los mismos códigos. En relaciones entre dos mujeres, muchas veces esperamos presencia emocional, disponibilidad constante y una comunicación casi perfecta.
Pero no todas las mujeres expresamos el afecto de la misma manera. Algunas mostramos cariño y cuidado a través de las palabras, otras con gestos y también algunas necesitamos espacio para nosotras mismas sin que eso signifique descuidar a nuestra pareja.
El ‘choque’ entre lo ideal y la realidad
Como en cualquier relación, lo más importante es el día a día y la rutina. Es decir, cuando empieza la convivencia, cuando hay que organizar mejor el tiempo, cuando baja la euforia del principio en el sexo, cuando llegan los desacuerdos o los primeros conflictos…
No todas las relaciones entre lesbianas son profundas 24/7 ni todos los conflictos se revuelven de la misma manera. Es normal que a veces estemos cansadas, torpes emocionalmente o prefiramos el silencio. Así que aquí el único ‘secreto’ está en aceptar que una relación sana no siempre es perfecta ni intensa.
Desde aquí, nuestra propuesta pasa por cuestionar las expectativas románticas en las parejas lesbianas para priorizar el autocuidado. Es la manera de construir vínculos más sinceros con nosotras mismas, menos idealizados y aunque suene a paradoja, más libres. No hay ni habrá nunca una forma correcta de amar entre mujeres.
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