Todas hemos vivido experiencias que no aparecen en internet, ni en series, ni en las conversaciones más superficiales, pero en el fondo son las que mejor explican lo que sentimos. Hay cosas que solo entiendes cuando te gustan las mujeres y que se suelen quedar fuera del relato dominante, pero hoy te hablamos de ellas.
No es algo que te puedan explicar al salir del armario, porque más bien lo descubres sobre la marcha a base de intuición, errores, complicidad y algún que otro momento de ‘tierra, trágame’. ¿Se te viene alguna idea a la cabeza?
La intensidad de leer entre líneas
Si te gustan las mujeres, lo primero que debes aprender (si no lo has hecho ya) es a leer entre líneas. Y también que una mirada, un gesto o una frase ambigua puede significar muchas cosas, y ninguna al mismo tiempo.
Eso afina una especie de ‘lectura emocional’ que poco a poco irás entrenando y perfeccionando. Por ejemplo, eres capaz de detectar cambios de tono, dobles sentidos, silencios… Aunque en ocasiones es más agotador que hablar de manera directa, también suele generar una conexión distinta y mucho más consciente.
El problema (o la gracia) es que no necesariamente vas a acertar siempre, y eso da pie a interpretaciones infinitas con amigas.
La línea difusa entre amistad y deseo
Uno de los grandes clásicos. Las mujeres nos relacionamos desde la cercanía emocional y desde el afecto, lo que puede hacer que se difumine el límite entre lo afectivo y lo romántico.
¿Es conexión o atracción? ¿Complicidad o algo más? No es que esa ambigüedad sea negativa en sí misma, pero sí que requiere algo más de claridad interna y reforzar la comunicación. Además, también es necesario entender que no todo vínculo intenso es romántico y que tampoco podemos restarle importancia cuando sí lo es.
Descubrir un lenguaje propio entre mujeres
Cuando te metes de lleno en espacios lésbicos o LGTBIQ+, aprendes que existe todo un vocabulario que no siempre se entiende desde fuera (ni tampoco nos hace falta). Bollera, femme, butch, queer… Son distintas formas de nombrar experiencias, identidades y maneras de habitar el mundo.
Lo interesante es que ese lenguaje evoluciona y cada una encuentra su lugar dentro de él (o decide no usarlo) según lo que le encaje. Si entiendes esos códigos y generas una sensación de pertenencia, seguramente conectarás aún más con quien eres.
La importancia de los espacios seguros
Otra cosa que solo entenderás si te gustan las mujeres es que no todos los espacios son iguales. Es decir, hay lugares que a priori son neutros, pero pueden no serlo tanto cuando te gustan las mujeres.
Por eso, todas debemos encontrar siempre espacios en los que podamos ser nosotras mismas, sin medir cada gesto o cada palabra, y donde construir comunidad. Puede ser un bar, un grupo de amigas, una comunidad online… Lo importante de estos espacios y lugares es que son puntos de apoyo dentro del colectivo, y son mucho más necesarios de lo que creemos.
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