El número de lesbianas en España se mantiene más o menos estable, pero, en cambio, se han disparado las bisexuales o las queer. ¿Qué está sucediendo? ¿Tenemos un problema de invisibilización? En este artículo, estudiamos qué sucede. 

¿Hay un problema de invisibilización de las lesbianas?

La teoría queer de Judith Butler, en boga desde la década de 1990, ha revolucionado el enfoque de la sexualidad. Desde una lógica postestructuralista, se entiende que todo, incluida la atracción sexual o los roles de género, es un constructo social. Si asumimos esto, también podríamos decir que la orientación tiene mucho de ello.

La parte buena de la teoría queer es que, obviamente, tiene un elemento disolvente del patriarcado porque ataca a sus raíces. Y, en este sentido, es bueno e interesante. Ahora bien, uno de los problemas de la extensión de lo queer está en que se rompen las fronteras entre las sexualidades, incluidas las disidentes. Antiguamente, se podía hablar de heterosexuales, lesbianas y bisexuales. La teoría queer, simplemente, pulveriza esa idea y eso, en principio, derrumba muros que se han levantado con el tiempo. 

Y, como he hablado alguna otra vez, el queerbaiting está encantado de jugar esta baza. Porque, a veces, esta versatilidad vende y es más inclusiva. Por eso, no está de más que pongamos el foco en la parte no tan positiva. Al final, buscamos la liberación, no la banalización. 

Factores que podrían influir en el «borrado» de las lesbianas

Aunque no haya un cambio significativo en lo intencionado, sí es verdad que este nuevo estado de cosas puede influir involuntariamente en el «borrado» de nosotras. Por supuesto, hablamos de sociedades occidentales, donde el matrimonio igualitario y los derechos LGTBIQ+ están reconocidos. Veamos algunos ejemplos:

Negación de una orientación sexual fija

La idea de la orientación sexual como un continuum fluido implica que no existe un elemento fijo de atracción. Si fuese así, se estaría negando la posibilidad de que existan mujeres que solo tienen atracción por otras mujeres. De otra forma, habría un intento sutil, o no tanto, de invisibilización. 

Acusación de «conservadurismo»

La acusación de «conservadurismo» hacia algunas mujeres puede ser una forma de lesbofobia. Y nos encontramos con que nosotras, que hemos tenido que dar la cara ante las carcas que nos querían encerradas, tenemos que dar explicaciones. Que solo nos gusten las mujeres no es ser conservadoras, es ser lo que somos, nada más y nada menos. 

No distinción entre sexo y género

Finalmente, uno de los problemas que pueden borrarnos es que la distinción entre sexo y género tiene muchas aristas. ¿Existen mujeres trans? Sí, pero la pregunta es, ¿dónde ponemos los límites? ¿En la autopercepción? ¿En un proceso de transición completo? Como podemos ver, es un tema con mucha enjundia, polémica y sobre el que, actualmente, no hay un consenso. Existe una polémica viva entre el movimiento feminista radfem y queer. 

Las lesbianas, paradójicamente, tenemos ahora que reivindicar nuestro papel y realidad. Aunque el movimiento defiende la diversidad, hemos de dejar claro que nosotras existimos, tal y como somos. ¿Cuál es tu opinión? Te leo en los comentarios…