La lesbofobia silenciosa existe como una manifestación oculta de algo que ha estado siempre presente: el odio hacia la diferencia. ¿Qué sucede ahora? Que, en determinados países, no es políticamente correcto criticarnos, de manera que se buscan otras técnicas para plasmar lo que es, en realidad, un deseo de que no avancemos. Por eso, te doy esta lista de gestos ante los que estar alerta.
Lesbofobia silenciosa: ejemplos prácticos en nuestro día a día
Dejemos claro, antes de nada, que la condescendencia, aunque negativa, es menos mala que una agresión. Hay personas de una cierta edad que pueden ser educadas con un buen tono porque tienen la capacidad de entender (cuántas no hemos tenido a un familiar así…). Pero, de todas maneras, no está de más saber qué es una manifestación discreta de odio:
1. Lesbofobia silenciosa: dejarte por fuera
Esta es la forma más evidente de lesbofobia silenciosa: la invisibilización. Se ha dado siempre, pero ahora se hace de una forma más sutil. Por ejemplo, si no te invitan a eventos familiares porque conocen tu orientación sexual o, simplemente, porque dejan de contar contigo y te hacen el vacío. Obviamente, quien hace eso no merece tu atención, pero si es la familia, duele… Por eso, tienes que tomar nota y, cuando puedas, salir de todos aquellos entornos tóxicos.
2. Evitar hablar del tema «para no incomodar»
La orientación sexualdebe ser algo que se viva con naturalidad. Y, aunque no es necesario hablar de ello todos los días (igual porque no te apetece), tampoco hay por qué ocultarlo. Si ves que una persona intenta evitar que se hable de ello porque cree que en el entorno se van a incomodar porque eres lesbiana, ahí hay una red flag. Quizás sin ánimo de hacerte daño, pero no está bien. En este caso, toca decirlo de forma asertiva, porque no tenemos por qué escondernos.
3. No tratar el acoso contra lesbianas
Esto trasciende las amistades y, además, es ilegal. En algunos casos, como cuando hablamos de bullying, se puede decir que son «cosas de la edad», pero también es posible que haya una negligencia manifiesta en entornos universitarios o laborales. Cualquiera de estas actitudes es claramente reprobable y un caso de odio silenciado. Simplemente, no se actúa porque no se quiere y esto se tiene que denunciar.
4. Soltar estereotipos sobre nosotras
Este caso podría no ser totalmente silencioso, aunque a veces es indirecto. ¿Cuántas veces hemos oído que hay un tipo de lesbiana? Bien, yo ya dije hace poco por aquí que hay multitud de estereotipos, pero que ser lesbianas no nos obliga a vestir de una determinada manera ni a comportarnos de una determinada forma. Cuando te dicen que eres «poco femenina» o que «les sorprende» que seas lesbiana, puede haber un cierto odio o prejuicio contenido, así que cuidado…
La lesbofobia silenciosa, por muchas razones, es una lacra que hay que eliminar. Y obliga a hacer un trabajo de pedagogía y de poner límites para que determinados prejuicios no se reproduzcan. ¿Cómo has manejado tú estas situaciones? Te leo en los comentarios.
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