El Patronato de Protección a la Mujer fue una institución, supuestamente benéfica, que, en realidad, funcionaba con una vertiente represiva hacia las lesbianas. En este artículo explico cómo funcionaba y por qué sirvió como elemento discriminador, supuestamente «científico». 

¿Cómo funcionaba el «Patronato de Protección a la Mujer»?

El Patronato de Protección a la Mujer se fundó en la España franquista, en 1941, como institución de «reeducar y moralizar a mujeres descarriadas». Dentro del esquema heteropatriarcal de la dictadura, funcionaba como un reformatorio para madres solteras, huérfanas, delincuentes, mujeres de «conducta dudosa» (homosexuales, según la terminología de la época) y prostitutas.

Esta red de reformatorios, que dirigían órdenes religiosas, servía para encerrar a mujeres sin orden judicial. Era suficiente con una denuncia de familiares, policías o que se aplicase la Ley de Vagos y Maleantes y, posteriormente, la Ley de Peligrosidad y Rehabilitación Social. En ambos casos, no era necesaria una sentencia condenatoria para encerrar a mujeres de forma indefinida o hasta que se considerase necesario.  La dictadura utilizó esta institución, como otras, como palanca para poder sistematizar la represión hacia las personas del colectivo LGTBIQ+; y, a diferencia de otras épocas, en las que la represión fue más indirecta, en estos casos la «desviación sexual» o las «tendencias homosexuales» en las mujeres se esgrimieron como argumentos para los internamientos. 

Hay que señalar que en estos reformatorios se funcionaba de forma distinta según el lugar. A veces, con «terapias» psiquiátricas como electroshocks o duchas frías, otras veces con aislamiento. Y, lo que es más importante, las lesbianas se consideraban elementos «peligrosos socialmente».

También destaco que, en algunos casos, se obligaba a trabajar a estas personas para talleres o casas pudientes. Por lo tanto, hablamos de mano de obra en condiciones semiesclavas. 

¿Por qué hubo internadas lesbianas en democracia?

Hay que señalar que el Patronato de Protección a la Mujer no se disolvió con la llegada de la democracia, sino que todavía estuvo operando durante algunos años. De hecho, no se suprimió definitivamente hasta el año 1985.

¿Qué sucedió? Que hubo personas que entraron en estos centros anteriormente y que no salieron hasta que la institución fue abolida. En algunos casos, incluso, después de la muerte de Franco. Esto es lo que sucedió, sin ir más lejos, con Eva García: ingresó en un centro del Patronato en 1978 por ser lesbiana y no salió hasta 1985, con la disolución de la institución. Aunque es un ejemplo de resiliencia, porque llegó a ser alcaldesa de O Porriño (2015-2022) y a obtener la carrera de Derecho, hasta hace muy poco no se le reconoció el carácter de víctima del franquismo.

Recordemos que la Constitución Española no entró en vigor hasta el 29 de diciembre de 1978. Además, aunque sin mención a los homosexuales, la Ley de Peligrosidad todavía siguió vigente hasta 1990. Por lo tanto, aunque no era lo habitual, era perfectamente posible. 

El Patronato de Protección a la Mujer es un ejemplo de cómo se nos perseguía, incluso con la excusa de «protegernos». ¿Conocías esta historia o has conocido casos más recientes? Cuéntanos tu experiencia en los comentarios.