Puede que conozcas el término ‘unicorn hunter’ (caza de unicornios) o que te resulte completamente desconocido, pero seguro que lo has vivido en algún momento (o lo vivirás). Y ya te adelantamos que, si te lo encuentras, deberías huir.
Lo vas a aprender tarde o temprano cuando entres en una app para ligar o un espacio no monógamo y des con una pareja abierta que está buscando una chica bisexual o lesbiana ‘sin dramas’.
Es decir, que quieren sumar una tercera persona a la relación de una pareja ya consolidada (hetero, normalmente, aunque no es necesario) como un vínculo sexual o afectivo de manera temporal. Siempre bajo sus normas, sus tiempos y su jerarquía. Y si accedes a entrar en esa ‘ecuación’, tienes que saber que la relación ya tiene ciertas condiciones.
A priori, es una forma más de relación no monógama, pero suele reproducir un esquema muy desigual donde las lesbianas pasamos a ser un ‘accesorio’ o una fantasía en vez de una persona con deseos propios y opiniones. Por eso, el término unicorn hunter no genera precisamente simpatía en círculos queer.
¿Qué significa ser un unicornio en estas relaciones?
La palabra unicornio no aparece precisamente porque la relación sea mágica ni maravillosa (¡ojalá!). Se asume porque buscan a una mujer disponible, atractiva, emocionalmente flexible, abierta sexualmente y que esté dispuesta a adaptarse a las dinámicas de una pareja. Es decir, alguien prácticamente mitológico.
Ese ‘unicornio’ suele ser una mujer lesbiana a la que piden mucho y ofrecen más bien poco. Tiene que gustarle la pareja, encajar con los dos miembros, no generar celos, no exigir demasiado, no alterar la estabilidad que ya existe y, si es posible, ser capaz de desaparecer sin dramas cuando a la pareja ya no le interese. Vamos, que son unicorn hunters de manual.
Lógicamente, con esta carta de presentación no suena demasiado bien, aunque no te lo van a vender así. Lo encontrarás en apps para ligar como ‘pareja busca conexión’, ‘queremos experimentar’ o ‘nos gustaría conocer a una chica especial’. Un consejo desde la experiencia: vas a ser la que peor parada salga.
¿Por qué esta práctica afecta a lesbianas y bisexuales?
Aunque la caza de unicornios se puede dar en muchos formatos, las mujeres lesbianas y bisexuales somos uno de los objetivos más frecuentes, porque seguimos ocupando un lugar de fantasía sexual y fetiche dentro del imaginario de una pareja hetero.
De hecho, las relaciones entre mujeres se ven como algo excitante, pero que no amenaza. Es decir, no hay riesgo al introducir a una mujer lesbiana en la relación como sí podría haberlo con un hombre, porque es una fantasía consumible. Esa tercera chica añade morbo, valida la apertura mental de la pareja y permite experimentar, manteniendo siempre la estructura principal.
El problema está en que nuestra orientación y nuestros vínculos se reducen a una experiencia que aporta algo a otra persona solo por ‘curiosidad’. No disfrutamos cuando nos tratan como una fantasía que da chispa a una relación aburrida.
Ningún Comentario