El término luz de gas se aplica para un tipo de manipulación emocional que se puede dar en todo tipo de relaciones, también en las lésbicas. Pero, eso sí, tiene unas particularidades. Te explico cuáles son y cómo detectar estas actitudes tóxicas.
La luz de gas en relaciones lésbicas: formas de agresión emocional
Se habla de luz de gas desde que, en la película homónima, de 1940, e inspirada a su vez en una obra de teatro, se planteó el concepto. En esencia, es una forma de manipulación psicológica y emocional en una relación en la que una de las partes niega o hace negar las percepciones de la otra. El resultado es que la persona que vive esta situación de abuso va perdiendo autoestima y se siente más dependiente.
Tradicionalmente, se trató el caso en relaciones de pareja heterosexuales y como una forma de violencia de género. Sin embargo, esta actitud tóxica también se puede dar en relaciones lésbicas, como ya comentamos. Estos son algunos ejemplos recurrentes de cómo se manifiesta:
Generando dudas sobre la sexualidad
Cuando vemos a alguien con un discurso contra nosotras de forma abierta, podemos estar en guardia. Pero, ¿qué sucede cuando se introducen dudas sobre nuestra sexualidad? Y, ojo, esto puede pasar porque no nos guste una práctica sexual determinada o, simplemente, porque hayamos tenido relaciones con hombres en el pasado (sí, esto puede haber sucedido).
En cualquier caso, la definición de nuestra orientación sexual es nuestra. Podemos ser lesbianas y habernos morreado antes con un tío porque estábamos experimentando y no lo teníamos claro. ¿Y qué? Nadie, ni siquiera nuestra pareja, tiene derecho a generarnos dudas.
Negando conversaciones anteriores
Este comportamiento es común en todo tipo de relaciones y, simplemente, entra dentro de la manipulación pura y dura. Si no tienes buena memoria o eres despistada, igual olvidarás o no recordarás del todo conversaciones intrascendentes que hayas tenido en el pasado; el problema está cuando . Pues bien, la persona que hace gaslighting puede aprovechar esto para introducir dudas. Esta ya es una red flag de libro que te debería hacer replantearte cualquier vínculo con quien juegue a eso, sea quien sea.
Dudando sobre la percepción de la otra persona
La duda sobre la percepción de la otra persona es otro de los elementos que son una variante del anterior. Aquí hablaríamos, directamente, de la tergiversación sobre los datos de una conversación anterior o de lo que ve una persona. Igualmente, lo que se busca es minar la autoestima de quien recibe esta forma de maltrato. Al final, se va generando una dependencia emocional peligrosa.
Uso perverso de discursos válidos
Es posible utilizar discursos válidos y de avance social para desvalorizar a la otra persona. El feminismo como teoría es magnífico y necesario, pero es interpretable, por eso hablamos de feminismos. Y es ahí donde una persona manipuladora puede tergiversar o utilizar falacias para hacer sentir mal a la otra. Si la víctima no conoce bien las teorías feministas, puede llegar a creerse esa manipulación y sentirse culpable. El feminismo, recordémoslo, es liberación.
La luz de gas también se da en las relaciones lésbicas, de forma imperceptible a veces, y por eso es más importante si cabe detectarla. Cuéntame en comentarios tu experiencia.
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