Si hay una relación lésbica que en los últimos meses ha traspasado la pantalla ha sido la de Marta de la Reina y Fina Valero. La serie ‘Sueños de libertad’ visibiliza cómo era ser lesbiana a finales de los años 50 y principios de los 60, primero con la relación entre estos dos personajes y ahora con la nueva trama que involucra a Chloe Dubois.
Por supuesto, en esa época y en pleno franquismo, ser lesbiana no era una identidad pública posible. La homosexualidad estaba perseguida y si los hombres eran considerados enfermos, la realidad de las mujeres era doblemente complicada. Por ser mujeres y por ser lesbianas.
Cómo es la historia de Marta y Fina en ‘Sueños de libertad’
Para contextualizar, la serie ‘Sueños de libertad’ (Antena 3), acaba de estrenar su tercera temporada. Comenzó estando ambientada en el año 1958 y sigue avanzando hacia la década de los años 60. Marta de la Reina (Marta Belmonte, en la realidad) es una mujer fuerte, valiente y que ha conseguido hacerse un hueco en la empresa familiar. Sabe que tiene una oportunidad que la mayoría de mujeres de su época no han tenido, aunque también es consciente de que si fuera un hombre, seguramente tendría un peso mayor.
Pero lo que nos interesa en este caso, es su vida amorosa. Marta y Fina (Alba Brunet) se conocen desde pequeñas, pero tienen un acercamiento cuando la segunda empieza a trabajar como dependienta en la empresa familiar. Después de idas y venidas, ambas comenzaron un romance secreto. Hasta el punto de que ella se tuvo que casar con Pelayo en un matrimonio que, por cierto, era una tapadera, porque él también es homosexual.
La familia de Marta sí que conoce su verdadera orientación sexual, pero a ojos de la gente, las dos únicamente pueden ser amigas. Así que cuando Fina decide marcharse de la fábrica (una larga historia), Marta se queda rota de dolor y teniendo que disimular su desamor a ojos de la gente.
‘Sueños de libertad’ trae una lesbiana más a la historia
La marcha de Fina coincide más o menos en el tiempo con la llegada de Chloe Dubois, una chica que llega procedente de un París mucho más moderno que la España de aquella época. Y en ella, Marta encuentra primero una confidente que la entiende perfectamente y poco a poco empiezan a consolidar su relación. Por supuesto, con la misma discreción y seguridad (o más si cabe) que con Fina. Segunda historia lésbica de esta trama.
La prueba más evidente de lo que suponía ser lesbiana en aquella época es que Gabriel de la Reina, el primo que ha llegado a poner patas arriba la fábrica y la familia, descubre el secreto de Marta. Y sabe perfectamente que siempre tendrá un as bajo la manga, porque contarlo implica arruinar su reputación y la de toda la familia.
Ser lesbiana en esa época era un ‘doble delito’
Primero, tenemos que recordar el papel al que quedaban relegadas las mujeres en aquella época. Su rol en la sociedad era tener hijos, cuidarles y atender el hogar, así que no estaba entre sus planes que pudieran disfrutar de su sexualidad.
Por eso, si los hombres homosexuales eran considerados enfermos y tenían que someterse a terapias de conversión, en el caso de la mujer esa persecución era doble. Por ser mujeres y por ser lesbianas. De hecho, la Ley de Vagos y Maleantes incluyó también a los homosexuales en el año 1954.
Además, como vemos en ‘Sueños de libertad’ al visibilizar a las lesbianas, que trascendiera que una persona era homosexual afectaba al honor de toda la familia. Y lógicamente marcaba de por vida.
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