Una relación sana no es perfecta ni idílica. Más bien, es un espacio en el que puedes vivir tranquila, ser tú misma, hablar con tu pareja con total naturalidad y, sobre todo, en el que no tienen cabida las toxicidades. Y en caso de aparecer, contáis con las herramientas suficientes para gestionarlo.
El problema es que a veces nos cuesta diferenciar la intensidad del vínculo y de lo que nos hace daño. Por eso, en las siguientes líneas te ayudamos a entender qué es una relación sana y qué pasos puedes dar para llegar a ella.
¿Cómo es una relación sana entre lesbianas?
Una relación sana no se define por la ausencia de conflictos, sino por la manera de gestionarlos. Lógicamente, en una pareja siempre puede haber desacuerdos o aspectos en los que tengáis visiones diferentes, y eso no significa que tengáis una relación tóxica. Lo que diferencia a una y otra es que en la primera puedes expresar lo que sientes con naturalidad, sin miedo a la reacción de la otra persona ni ‘castigos’.
El respeto es la base de una relación sana. Respeto a tus tiempos, a quién eres, a tu manera de vivir el lesbianismo, a tus amistades y a tu entorno. Si tienes que estar justificándote continuamente ante tu pareja, ahí no es. Además, ten claro que tu chica debe sumar, no restar ni absorber.
Las dos tenéis vuestra vida al margen de la otra, amistades y hobbies, y aunque podéis compartir muchas de esas cosas, también tenéis derecho a tener vuestro propio espacio. Y eso no significa que no haya amor.
Señales de que la relación empieza a ser tóxica
La toxicidad rara vez aparece de golpe. Al contrario, suele entrar en la relación poco a poco, disfrazada de preocupación, de intensidad o del clásico ‘es que yo soy así’. Así que empiezas a medir más lo que dices, a suavizar tus opiniones o a evitar ciertos temas para no generar un conflicto. Estas son algunas señales habituales:
- Celos constantes sin justificación.
- Control, necesidad de saber dónde estás todo el tiempo.
- Críticas que se camuflan entre bromas.
- Hacerte sentir culpable por poner límites.
- Cuando exagera o minimiza tus emociones.
La comunicación es la base de una relación sana
En una relación sana, la comunicación en ningún caso es perfecta, pero sí que es sincera. Es decir, podéis hablar de lo bueno y de lo malo sin miedo a reacciones desproporcionadas. Y sin que el conflicto se use después como arma o como chantaje emocional.
Si hay dinámicas de poder en la relación (una decide y la otra se adapta), conviene parar y preguntarse qué está pasando. El amor no debería hacerte sentir pequeña. Y ojo también con la invalidación emocional, es decir, que tu pareja minimice tus sentimientos o los corrija. Esa actitud, mantenida en el tiempo, mina la autoestima y confunde.
Así que si te sientes constantemente en tensión, dudas de ti más de lo habitual o te reconoces menos desde que estás en esa relación, es momento de replantearte las cosas. De hecho, una relación tóxica se puede corregir con ayuda profesional, si las dos reconocéis vuestras actitudes y estáis dispuestas a convertirla en una relación sana.
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