El edadismo es un problema que afecta a diferentes colectivos en distintos ámbitos sociales, también a las lesbianas. Por ejemplo, en forma de comentarios inocentes, en espacios que priorizan lo joven como sinónimo de deseable o en la falta de visibilidad hacia las lesbianas más mayores en medios, eventos o apps.
Y duele más cuando ocurre en espacios que consideramos seguros, entre nosotras, donde se supone que ya hemos aprendido a cuestionar otras formas de exclusión. Además, el edadismo afecta a la autoestima, a la participación en comunidad y hasta a la forma que tenemos de pensar o imaginar el futuro.
Qué es el edadismo y por qué está presente entre las lesbianas
Para quien no esté familiarizada con el término, el edadismo es la discriminación por razón de edad y ocurre sobre todo hacia las personas mayores. En lo que nos interesa en estas líneas, se traduce en una jerarquía implícita en la que la juventud ocupa el centro del discurso. Es decir, cuerpos jóvenes, referencias culturales recientes y discursos que asumen que lo ‘interesante’ ocurre antes de una determinada edad.
Eso sí, no es solo estético. El edadismo también se manifiesta cuando se presupone que las lesbianas mayores están ‘desconectadas’, que no entienden las nuevas identidades, no ligan, no tienen deseo o no pueden aportar mucho más al colectivo.
Incomodidad generacional: cuando no hablamos entre nosotras
La suerte es que dentro del colectivo conviven generaciones con experiencias muy distintas, y eso significa que todas podemos aprender de las otras. No es lo mismo haber salido del armario en los años 80, con la ley de peligrosidad todavía reciente, que haber crecido con referentes lésbicos en series y redes sociales.
Y esas diferencias, lejos de distanciarnos, debería ser un motivo de conversación. De hecho, es un error camuflar el edadismo como un ‘choque generacional’. Otras formas de manifestarlo es con eventos solo para lesbianas jóvenes, discursos que no tienen en cuenta a las que abrieron camino hace años o espacios en los que una lesbiana de 60 años siente que sobra.
Aplicaciones, ocio y visibilidad para todas las lesbianas
Las aplicaciones de citas son un ‘termómetro’ bastante claro de la realidad de la que estamos hablando. Es decir, los filtros por edad, las descripciones que buscan ‘gente joven’, el algoritmo que penaliza por cumplir años… Si hay pocas apps exclusivamente para lesbianas y las más mayores sienten que no pintan nada, retrocedemos en lugar de avanzar.
En el ocio y la cultura pasa algo parecido. ¿Cuántas referentes lésbicas mayores vemos en portadas, charlas o festivales? ¿Cuántas historias se cuentan desde la madurez o las relaciones largas? Las hay, por supuesto, pero en un porcentaje mínimo en comparación con las lesbianas más jóvenes.
Por qué el edadismo es un problema (también para las jóvenes)
Porque el edadismo solo nos separa del resto del colectivo. Al final, si solo celebramos o tenemos en cuenta una realidad en concreta, estamos condenando al resto a desaparecer. O, al menos, a quedar relegadas a un segundo plano. Y eso acaba pasándonos factura a todas al cumplir años.
Además, perder ese diálogo intergeneracional empobrece al colectivo. Perdemos relatos, memoria política, consejos muy valiosos… Y en pleno 2026, sigue siendo necesario tener todo eso muy presente.
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