Hay muchas razones por las que tu entorno puede no tomarse en serio tu relación, pero todas influyen más de lo que crees. Es normal que si vuestra familia o amigos minimizan, infantilizan o directamente ignoran que estáis juntas, tarde o temprano aparezca el desgaste. Y es algo que, por desgracia, muchas hemos vivido.
En relaciones entre lesbianas, este problema puede adoptar muchas formas distintas. No siempre se manifiesta con insultos ni con un rechazo explícito, sino que aparecen las bromas incómodas, los silencios, los comentarios condescendientes o esa sensación de que ‘no va en serio’. Como si fuera una fase o algo provisional porque no te aclaras.
Por qué tu entorno no se toma en serio tu relación
El problema no suele ser personal, aunque lo percibas así, sino estructural. El imaginario heterosexual sigue siendo la norma y es el que dicta lo que se considera ‘formal’ y lo que no. Si no hay un hombre, una mujer, boda, hijos o convivencia tradicional, parece que falta algo o que la relación no se puede tomar en serio. Ocurre en parejas heterosexuales, así que puedes imaginar que entre lesbianas, el sesgo se multiplica.
Por supuesto, también pesan mucho los estereotipos que tenemos a nuestro alrededor. Hay entornos que asumen que una relación entre mujeres es menos estable, más dramática o que está abocada al fracaso. Y ojo, no siempre te lo dirán tan abiertamente, pero sí que hemos oído frases como ‘bueno, ya veremos cuanto dura’ o ‘es que sois muy intensas’.
Cómo afecta esto a la relación de pareja
Al principio, es normal que intentéis tirar de humor, relativizar la situación o restarle importancia. Concienciaros de que es su forma de ser o de que no merece la pena discutir, porque solo vosotras conocéis de verdad vuestra relación. Pero es normal que en algún momento de vulnerabilidad os puedan entrar las dudas o entréis en un conflicto.
Además, no todo el mundo lo gestiona de la misma manera. Es decir, puede que una de las dos se sienta más afectada que la otra, o que sintáis que siempre tenéis que estar justificándoos. Y esa presión, a la larga y mal gestionada, puede terminar pasando factura.
Así puedes hablar de tu relación lésbica con tu entorno
Lo ideal es que seáis vosotras las que encontréis el momento y las palabras perfectas para hacerlo, aquí van algunos tips:
- Decidid juntas hasta dónde queréis explicaros. No todo el mundo merece ciertas explicaciones sobre vuestra vida privada, aprended a poner límites.
- Hablad desde lo concreto y evitad ser demasiado genéricas. Es decir, tenéis que hacer referencias exactas a conductas, actitudes o comportamientos que te llevan a pensar que el entorno no está respetado vuestra relación.
- No eduquéis a nadie a costa de vuestro bienestar. Al final, si el entorno no escucha o minimiza vuestra relación, siempre podéis tomar distancia emocional. Aunque no sea fácil, a la larga termina siendo lo más sano.
- Buscad referentes, amigas lesbianas o espacios donde vuestra relación no sea cuestionada. Ayuda a equilibrar la balanza y a entender que el problema no está en vosotras mismas.
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