Hoy es 11 de febrero, Día Internacional de la Mujer y la Niña en la Ciencia, así que no se nos ocurre ocasión mejor para hablar de las lesbianas en entornos STEM (ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas).
Son espacios en los que ya de por sí hay muy poca presencia femenina, y en días como hoy recordamos esa brecha de género que existe. Pero dentro de eso, tenemos que ahondar un poco más en la falta de diversidad sexual femenina, porque ser lesbiana en un ámbito STEM suele ser sinónimo de una doble invisibilidad. Por mujer y por lesbiana.
La invisibilidad de las lesbianas en entornos STEM que no aparece en los datos
Uno de los grandes problemas es que la realidad de las lesbianas en entornos STEM apenas se mide. Y lo que no se mide, no existe a ojos del mundo. La mayoría de estadísticas se quedan en las diferencias entre hombres y mujeres, pero rara vez incorporan variables relacionadas con la orientación sexual o la identidad.
Irremediablemente, esto hace que muchas dinámicas pasen desapercibidas, como el techo de cristal o la autocensura en espacios laborales que percibimos como pocos seguros. Así que es normal que muchas lesbianas opten por no salir del armario en su centro de trabajo, sobre todo en sectores muy masculinizados o muy jerárquicos. Puro instinto de supervivencia profesional.
Cuando no hay referentes, llegan las dudas
Este es un asunto que podemos extrapolar a cualquier ámbito, porque realmente faltan muchas mujeres lesbianas referentes en cientos de entornos, y el STEM es uno de ellos. Si eres una chica joven, lesbiana y te interesa la ingeniería, la física o la Inteligencia Artificial, ¿en quién puedes inspirarte?
Por desgracia, la historia está llena de mujeres invisibilizadas y, dentro de ese silencio, las lesbianas ocupamos un segundo plano mucho más profundo.
Al final, la falta de modelos diversos solo perpetúa la idea de que no encajamos en ciertos espacios. Y es un bucle que influye también en las decisiones educativas que las niñas toman a edades muy tempranas.
El 11 de febrero y el reto de construir un futuro más inclusivo
Hoy es el Día de la Mujer y la Niña en la Ciencia, y nosotras lo aprovechamos para reivindicar a las mujeres lesbianas en ámbitos STEM, porque hay más de las que creemos.
La IA de la que tanto hablamos ahora, por ejemplo, es una buena herramienta para reducir desigualdades sociales. Aunque el problema es que también las puede amplificar si está diseñada desde una mirada sesgada.
Y ojo, no todo son grandes discriminaciones explícitas. A veces, la barrera está en comentarios incómodos, ‘bromas’ fuera de lugar o la sensación constante de tener que explicar quién eres o demostrar más. O ese networking que a veces nos ‘expulsa’ porque no encajamos en la norma heterosexual dominante. Y no, tampoco sirve con poner la bandera LGTBIQ+ en un laboratorio una vez al año.
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