¿Qué entendemos por humor lésbico? No hay una definición común para todas, pero es una forma de hablar de nosotras, de reconocernos y, muchas veces, también de supervivencia. Eso sí, no es lo mismo que hagamos bromas nosotras a que las haga alguien desde fuera del colectivo, aunque sea sin maldad.

Las lesbianas tenemos que aguantar muchos comentarios y chistes sobre nuestra identidad, sexualidad e incluso nuestro físico o apariencia. Ahora bien, si el chiste lo hace una tercera persona ajena al colectivo, suele reforzar algún estereotipo. Si lo hacemos nosotras, puede ser una forma de quitarle hierro al asunto e incluso de hacer comunidad.

¿Qué es el humor lésbico?

El humor lésbico es aquel que normalmente parte de experiencias compartidas entre mujeres que aman a otras mujeres. Es algo así como un lenguaje propio que habla ‘en clave’. Por ejemplo, la ex que sigue en el grupo de amigas, la tensión en espacios que suelen ser heteros, la eterna discusión sobre etiquetas o los fallos históricos del ‘lesdar’ (el radar de lesbianas).

Dentro del humor lésbico hay referencias culturales, dinámicas de pareja, debates… No es un humor al uso ni que se burle de la identidad lésbica. Más bien juega con nuestras contradicciones, manías y patrones afectivos.

Reírnos entre nosotras no es lo mismo que se rían de nosotras

Aquí está el límite. No es lo mismo una cómica lesbiana haciendo un sketch sobre citas desastrosas entre lesbianas que un programa de máxima audiencia reproduciendo ciertos clichés, como el de la lesbiana que está ‘confundida’.

El contexto importa mucho y la posición desde la que se emite el humor, también lo hace. Básicamente, porque una lesbiana sabe cuáles son los límites, seguramente ha vivido muchas de las cosas de las que hoy se ríe, porque ha preferido convertir algo negativo en humor. En cambio, una persona que no es lesbiana, seguramente no sepa dónde está el límite.

Eso sí, tampoco decimos que cualquier chiste interno automáticamente sea válido por venir de una lesbiana. Dentro del colectivo también podemos caer en reproducir gordofobia, racismo o transfobia, pero la intención y el lugar desde el que hablamos siempre marcan una diferencia importante.

El humor como una herramienta de ‘resistencia’

El humor siempre ha sido una forma de resistencia para colectivos ‘marginados’. En nuestro caso, hemos vivido lesbofobia en familia, en el trabajo o simplemente por la calle, así que compartir tiempo juntas y reírnos de ciertas cosas es una de las maneras de ‘desactivar’ el miedo.

Ya sea en forma de meme en un chat con amigas, al compartir un vídeo viral de una creadora de contenido o cuando hacemos un chiste sobre lo intensas que somos. ¿Y si alguien, desde fuera, se ríe de esa intensidad? Puede que lo haga sin maldad, pero seguramente va a reproducir ciertos roles y estereotipos sin entender de verdad cómo nos relacionamos las lesbianas. Y cuidado con llamarnos bolleras porque nos escuches decirlo entre nosotras, tampoco es lo mismo.