Los cambios en la relación en Año Nuevo se pueden plantear como oportunidad de mejora en la pareja, con calma y de forma evolutiva. ¿No sabes cómo plantearlo? Aquí te indico algunos tips para hacerlo más sencillo.
Cambios en la relación: plantear qué no funciona o lo que se podría mejorar
Los cambios en la relación generan algo de incertidumbre, pero, también, he de ser clara: cuando hablamos de cambios, no discutimos, en principio, la esencia de la relación. Si fuese así, cualquier momento del año es el indicado para plantear la cuestión. Aquí, más bien, nos referimos a ajustes y rituales, y el periodo de entrada y salida de año, por las implicaciones que tiene en nuestra psique, es interesante.
Por eso, para plantearte el cambio, de forma serena, existen algunas estrategias que os ayudarán a mantener un diálogo franco y constructivo. Son las siguientes:
Huye del dramatismo
Este punto es fundamental: no hay que plantear, nada, de entrada, como un ultimátum. Entre otras cosas, porque si has llegado a este punto, probablemente deberías haber avisado antes. Explica qué no te gusta o qué te gustaría cambiar en tu relación. En principio, no debería ser nada de lo que se considera esencial, así que huir del dramatismo es una solución madura.
Sé asertiva
La asertividad es otro de los puntos que se tienen que trabajar para que todo vaya mejor. ¿En qué consiste, básicamente? En expresar de forma madura, consciente, aquello que crees que se debe cambiar. Obviamente, para ser asertiva, el dramatismo sobra. Por eso, precisamente, hago hincapié en la necesidad de no esperar a una situación extrema.
Ten apertura a escuchar a la otra parte
La propuesta de cambios no puede ni debe ser un monólogo. Escuchar a la otra parte, y sobre todo si actúa de forma igualmente asertiva, es fundamental. En un vínculo de pareja, los cambios los tenéis que aceptar las dos y en ningún caso se debe entrar en juegos de poder. Esto no implica renunciar al criterio propio, pero sí contar con la suficiente plasticidad.
Mantén apertura para llegar a acuerdos
Tener apertura es fundamental, porque los acuerdos, a veces, son transacciones. Aceptamos partes de cada una y, desde allí, se puede llegar a algún tipo de acuerdo. Si hablamos de dedicar más tiempo a tareas del hogar o a la relación con los familiares, es relativamente fácil. Temas más estructurales como abrir o no la relación, respetar espacios o tener descendencia pueden implicar más trabajo, pero la apertura tiene que estar.
Recuerda siempre que cambiar la relación es para mejorarla
Los cambios en la relación son para mejorar, en ningún caso para empeorarla. Por eso, cuando plantees cambios, hazlo siempre desde una óptica constructiva y nunca desde un «todo o nada». El proyecto de pareja es, precisamente, un proyecto en común, que se mejora y poda todos los días.
Los cambios en la relación, bien planteados, van a dar un impulso a vuestro vínculo y por eso os propongo plantearlos ante situaciones señaladas. ¿Cómo te ha ido gestionar estas situaciones? Cuéntame tu experiencia y te leo en los comentarios.
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