La orientación sexual de lesbiana, bisexual y queer tiene un punto en común: la atracción a mujeres y la pertenencia al colectivo LGTBIQ+. Sin embargo, no nos podemos engañar, hay una serie de debates que se tienen que dar en el interior del colectivo en este 2026 que entra. Te comento algunos que, para mí, son clave.
Lesbiana, bisexual y queer: diálogos pendientes en el colectivo en 2026
El concepto de lesbiana, bisexual y queer se tendió a confundir al principio, sobre todo porque la teoría queer no se extiende hasta la década de 1990, de la mano de Judith Butler. Y, además, las tres orientaciones tienen en común estar frente al modelo de sexualidad heteronormativa. Sin embargo, las diferencias entre orientaciones existen y, en los últimos años, en ocasiones ha surgido alguna controversia. Por eso, no está de más hacer hincapié en los grandes debates que tenemos que afrontar:
1. Lesbiana, bisexual y queer: reconocimiento de la condición
En primer lugar, tenemos que partir de un reconocimiento recíproco de la condición de cada una. Existe una orientación sexual lésbica, que se limita a la atracción a mujeres, una orientación bisexual que lo hace a mujeres o a hombres y una orientación queer, que funciona de una forma más fluida. Todas ellas existen, dependiendo de cuál sea el esquema básico que se ponga de entrada. Y ninguna es más anticuada ni más moderna. Esta parte es esencial, porque, de lo contario, no es posible un diálogo igualitario y en condiciones de respeto.
2. Respeto
Este es otro de los debates fundamentales. Al principio, y desde el heteropatriarcado, se nos acusaba a las lesbianas de frívolas, y mucho más a las bisexuales. Ahora, nos podemos encontrar con lo mismo hacia las mujeres queer, y es un discurso igualmente peligroso. Es cierto que los ritmos para asumir una orientación sexual son distintos, que hay quien lo tiene muy claro desde la juventud y que hay quien evoluciona. La clave, en cualquier caso, es mantener el respeto entre todas nosotras y no utilizar la evolución como arma arrojadiza. En los últimos años, tras un consenso que nos favorecía, han aparecido pequeñas disidencias que se deben tratar desde el respeto.
3. Evitar los intentos de borrado
Este es, quizás, el mayor punto de fricción, que también se está dando entre algunos sectores del feminismo. No todas las mujeres somos queer, y existen lesbianas que solo están interesadas por las mujeres, punto. Y, obviamente, no es esta una opinión generalizada, pero en ciertos discursos estamos viendo, peligrosamente, una coincidencia con quienes nos han negado históricamente, aunque la intención no sea esa. Una de las grandes riquezas del colectivo LGTBIQ+ es su diversidad. No la perdamos y respetemos las diferencias, evitando los intentos de borrado, que no son inocentes. Las identidades no son excluyentes, siempre que puedan convivir en igualdad real.
Ser lesbiana, bisexual o queer implica diferencia, pero también la pertenencia a un colectivo que lucha por una sociedad mejor o más inclusiva. ¿Crees que vamos por el buen camino para el reconocimiento mutuo? Te leo en los comentarios.
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