Cada 24 de octubre celebramos el Día de las Naciones Unidas, coincidiendo con la entrada en vigor de la Carta de las Naciones Unidas en 1945, fecha en la que nació oficialmente la ONU.
¿Qué papel juegan las organizaciones internacionales en la defensa de los derechos de las mujeres lesbianas? En muchos países se han conseguido avances legales y sociales, pero la orientación sexual sigue siendo motivo de persecución, discriminación y violencia en muchas otras partes del mundo. Aún más en situaciones en las que la lesbofobia ‘convive’ con la desigualdad de género o el racismo.
Aunque cada Estado tenga sus propias normas en estos asuntos, también intervienen organismos internacionales que investigan las vulneraciones de derechos humanos. Presionan a los gobiernos, promueven cambios legislativos y dan visibilidad a realidades que se suelen quedar fuera de la agenda política.
Naciones Unidas: los derechos LGBTIQ+ también son derechos humanos
La ONU es uno de los principales referentes internacionales en la protección de los derechos LGTBIQ+. Su postura parte de que todas las personas debemos tener los mismos derechos, al margen de su orientación sexual o identidad de género. Es decir, que deben poder vivir sin violencia, persecución, acoso ni discriminación.
El Consejo de Derechos Humanos cuenta con un Experto Independiente sobre la protección contra la violencia y la discriminación por motivos de orientación sexual o identidad de género, cuyo trabajo es estudiar los problemas que existen, dialogar con los Estados y formular recomendaciones.
Además, la Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos impulsó en 2013 la campaña Libres e Iguales para acabar con los prejuicios y promover la igualdad de las personas LGTBIQ+.
El papel de Europa en la lucha contra la lesbofobia
En el ámbito europeo, tanto la Unión Europea como el Consejo de Europa trabajan para erradicar cualquier tipo de discriminación por orientación sexual. Cada una con sus propias herramientas, pero las dos establecen estándares de protección para garantizar el respeto de los derechos fundamentales.
Ahora bien, ¿el reconocimiento legal garantiza que desaparezcan los prejuicios en el trabajo, la educación o la atención sanitaria? Ojalá.
En nuestro caso, las lesbianas queremos que las organizaciones internacionales tengan en cuenta la intersección entre orientación sexual y género dentro de las políticas de igualdad. Porque no es lo mismo sufrir discriminación en muchos ámbitos por ser mujeres que sufrirla doble, por mujeres y por lesbianas.
¿Las organizaciones internacionales consiguen cambios reales?
Vale, todo lo anterior son leyes, tratados y normas teóricas, pero lo que nos interesa es que todo eso se traduzca en políticas concretas y en apoyo al colectivo LGTBIQ+ y a las lesbianas de todo el mundo. Para que nadie juegue con nuestros derechos ni ponga en peligro lo que ya hemos conquistado.
Reconocemos que la tarea de las organizaciones internacionales es de gran valor, porque investiga, emite recomendaciones y presiona diplomáticamente, pero la última palabra la siguen teniendo los gobiernos. Por eso, su labor necesita el respaldo de las instituciones nacionales y del colectivo LGTBIQ+, que es quien mejor conoce las necesidades concretas de cada comunidad.
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