La apertura social y la teoría queer hacen que existan nuevas definiciones. Pero lesbianismo y pansexualidad, aunque tengan algunos puntos en común, no son lo mismo. Lo voy a intentar explicar para que no nos perdamos.

Lesbianismo y pansexualidad: puntos en común y divergencias

Hay que señalar que el lesbianismo y la pansexualidad tienen en común el hecho de ser tradicionalmente orientaciones sexuales disidentes, por lo que ese elemento ha servido para incluirlas en el mismo apartado. Sin embargo, hay muchas diferencias: una mujer lesbiana y otra pansexual podrían mantener una relación de pareja plena y feliz, pero conviene dejar claras de antemano las bases de que se parte. Y ahora que te he dado la chapa, vamos al lío:

El lesbianismo y la pansexualidad no son heteronormativas

Ni ser lesbiana ni ser pansexual es una orientación sexual heteronormativa. Nosotras únicamente nos sentimos atraídas por mujeres, mientras que una mujer pansexual puede sentirse atraída también por mujeres. Esto hace que, ante los cánones patriarcales, ambas rompamos con los esquemas tradicionales. En principio, ese ha sido el principal banderín de enganche que ha generado sororidad entre nosotras, por pertenecer a una minoría.

Lesbianas y pansexuales pueden sufrir discriminación

Las lesbianas hemos sido y somos aliadas de las pansexuales porque ambas podemos sufrir discriminación por nuestras orientaciones. No en vano, nuestro enfoque, al no ser mayoritario, nos expone, bien a la ridiculización, bien a la discriminación silenciosa, bien a la agresión abierta. Por esa razón, estamos más expuestas a padecer trastornos y problemas de salud mental que el resto de las mujeres. En eso, tenemos igualmente un punto en común. Los estudios que han hecho tanto la FELGTBIQ+ como el Instituto de la Mujer coinciden en que, en orientaciones sexuales no heteronormativas, hay más problemas.

El lesbianismo tiene una atracción exclusiva, la pansexualidad no

La primera gran diferencia de una lesbiana y una pansexual es que a nosotras solo nos atraen las mujeres, punto. En cambio, a una mujer pansexual le puede atraer, según la circunstancia vital, una mujer, un hombre o una persona que se autoidentifique como no binaria. El resultado es que, aunque puede haber una relación de pareja entre lesbiana y pansexual, la segunda tendrá este vínculo de forma circunstancial por lo que considere que aporta esta persona, no porque excluya la atracción hacia otros sexos. Aquí lo importante pasa, también, a la cuestión psicoemocional, a la calidad del vínculo en un sentido amplio. 

El enfoque de identidades de género es distinto

Finalmente, el enfoque de la identidad de género es distinto. Una lesbiana considera que esa condición existe, con independencia de cómo se proyecte hacia el exterior. Las mujeres pansexuales, en cambio, rompen con ese apriorismo: para ellas, la sexualidad es fluida y las categorías binarias no tienen sentido, de ahí que haya una diferencia importante. No hay una incompatibilidad en relacionarse, pero sí unas bases distintas para entender la construcción del género. 

Conocer las diferencias entre lesbianismo y pansexualidad es importante para saber cuáles son las actuales identidades y orientaciones autopercibidas. ¿En los últimos tiempos has tratado con alguna persona pansexual? ¡Dímelo en los comentarios!