El fin del amor, cuando ha habido una relación muy potente, puede llamar la atención. Y creo que es bueno que le demos algunas vueltas a por qué pasa esto. Me voy a poner en plan psicoanalista y ver qué sucede…
El fin del amor: ¿por qué algunas relaciones idílicas se acaban?
Una canción de Rocío Jurado decía que «se nos rompió el amor de tanto usarlo»… Bueno, sin ponerme folclórica, la verdad es que, a veces, nos preguntamos cómo algo tan bonito y que, en principio, no tenía grandes problemas, se termina. Y no existe una fórmula única, pero sí algunas razones recurrentes en relaciones románticas.
Conocer qué pasa nos puede servir para dos cosas: la primera, desdramatizar las rupturas porque pueden ser algo natural; la segunda, anticiparse a probables situaciones que son evitables. Estos son algunos motivos en relaciones de larga duración:
1. Conflictos no verbalizados
Los conflictos no verbalizados son un problema central en todo vínculo humano, pero mucho más en las relaciones de pareja. Algo va muy bien hasta que, de un día para otro, una de las partes se va porque está harta. Quizás ha habido acuerdos implícitos o una de las partes no ha hablado de aquello que no le gustaba cuando tenía que hacerlo. No es algo que se pueda controlar, pero sí es un motivo que da al traste con numerosas relaciones bonitas.
2. Fin del amor: falta de intimidad
La falta de intimidad es otra de las razones, igual no tan visible, pero que también influye en las rupturas. Por ejemplo, en parejas con descendencia, la falta de espacios comunes entre las dos; eso puede desgastar el vínculo porque no hay intimidad para hablar o pasar tiempo. Y, obviamente, esto también influye en si hay falta de intimidad física. Todo eso puede hacer que, de forma imperceptible, paséis de ser pareja a compañeras de piso.
3. Falta de objetivos en común
Una pareja debe tener objetivos en común, conviva o no. Lo que sucede es que, cuando convivís, si hacéis la vida por vuestro lado y no acompasáis vuestros objetivos vitales, es posible que poco a poco os vayáis distanciando. Este proceso puede no ser especialmente traumático, pero quizás llegue un día en que tú o tu pareja os preguntéis qué hacéis viviendo juntos. Una falta de propósito común favorece que una de las partes encuentre fuera otros estímulos.
4. Pérdida de la individualidad
Esta problemática es específica de nuestro colectivo. Las lesbianas sufrimos más la discriminación, tanto externa como interna, y esto hace que vivamos los vínculos con más intensidad. Lo de «nos fundimos en una» se cumple, muchas veces por pura necesidad. Lo que pasa es que, después de la fase del enamoramiento, quizás echamos en falta nuestra individualidad. En caso de que no haya comunicación clara, esta es una fuente de desengaños y rupturas.
El fin del amor en relaciones estables se puede dar por muchas razones y, a veces, lo que se exterioriza no es más que la consecuencia de tendencias internas. ¿A ti te ha pasado esto alguna vez en alguna relación? Dímelo en los comentarios.
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