El sexo entre lesbianas puede y debe ser una fuente de placer para las personas. Pero cada persona es distinta y, por eso, es importante ver cómo trabajar estas cuestiones. Aquí te doy más detalles. 

Sexo entre lesbianas: lo que debes negociar en las relaciones

En el sexo entre lesbianas, y en el resto de colectivos, hay una condición indispensable y previa: el consentimiento. Debemos tener ganas de estar con la otra (u otras) personas para disfrutar, y se debe huir de cualquier tipo de manipulación emocional. Por eso, es importante que tengas claros estos puntos para empezar: 

1. Cuántas personas participarán en el sexo entre lesbianas

Este es un tema esencial, y aquí siempre digo lo mismo: si es libre y voluntario, y estás preparada psicológicamente, no está mal. Si lo disfrutas tú sola mediante la masturbación, no hay problema; sin embargo, hay la posibilidad de disfrutarlo con tu pareja, de mantener una relación abierta o, incluso, estar en una orgía. Pero sí es bueno evitar las sorpresas, salvo que vayas con esa predisposición. Esto va con la personalidad y ganas de cada una, así que es bueno saberlo. 

2. Límites: qué no se va a hacer

Marcar los límites es imprescindible para evitar que lo que va a ser una sesión de disfrute se convierta en fuente de disgustos. He hablado, alguna vez, de esa noción en el BDSM, pero, también, de la cuestión de los intercambios o de incorporar a más mujeres en la cama. Se tiene que decir y, lo que es más, las personas los tienen que aceptar. Más que nada, para que después no haya malos entendidos. Evitar la manipulación es una cuestión, ya, de salud mental, y a veces es mejor marcar claramente la línea antes de empezar. 

3. Prácticas a experimentar

Las prácticas que se vayan a experimentar, más o menos, también se deben conocer antes. Ojo, la espontaneidad tiene que existir, y eso con confianza siempre es más fácil con tu pareja o con quien te conoce. Pero, conociendo antes cuáles son los límites, es mucho más fácil no meter la pata. Y, por supuesto, para el BDSM, tiene que haber, previamente, un consenso y respeto. Esto, también, sirve para mordiscos, besos o posturas que sean diferentes a lo habitual. 

4. Reciprocidad

La reciprocidad también es importante cuando se trata de dar y recibir placer. Si hay una mala amante es aquella que solo se preocupa por su propio placer. Y esto implica, por ejemplo, que, aunque se trate de una relación casual, haya preocupación por dar lo que se recibe. Por eso, es bueno negociar esta cuestión, aunque sea de forma implícita. Repito, con tu pareja o si habéis estado más veces, no hay problema, pero en otros casos puede ser más complicado. 

El sexo entre lesbianas no tiene especiales diferencias, salvo el hecho de que algunas personas pueden ser más tímidas a la hora de expresar lo que les gusta. Por eso, te animo a que seas asertiva y a que no tengas miedo ni vergüenza. Al final, hay que tomarlo como algo lúdico.