Aunque a veces no lo parezca, la discriminación por ser lesbiana entre adolescentes sigue presente en los institutos de España. Las cifras son preocupantes y, por eso, he querido que este artículo sea un S.O.S. para que no bajemos la guardia en defender nuestros derechos. 

Discriminación por ser lesbiana en el Instituto: cómo se manifiesta

La discriminación por ser lesbiana es, por desgracia, una realidad que no se puede silenciar: según un estudio de la FELGTBIQ+, un 53,8 % del alumnado LGTBIQ+  de España ha sufrido episodios de odio en el Instituto. ¡Y esto en 2025! Y esto se manifiesta de varias maneras. Es bueno saberlo para ponernos en alerta, sobre todo si tenemos algo que ver con el mundo educativo. 

1. Vacío social

El primer elemento de discriminación, y el más difícil de controlar, es elvacío social. En muchos casos, una adolescente se siente «diferente» y tampoco percibe validación en su entorno. Aquí puede suceder que la discriminen, que no quieran comer con ella en el comedor o no estar con ella en el patio. Otro caso es que, por ejemplo, que la persona no se sienta «normal» y que opte voluntariamente por el aislamiento. En ambas situaciones, hay un problema de integración e inserción social en un momento decisivo de la vida. 

2. Invisibilidad y silencio

Otro de los problemas derivados de la discriminación es la invisibilidad. De hecho, solo el 25 % del alumnado LGTBIQ+ afirma visibilizar su situación en el Instituto. Aunque estas cifras han aumentado sustancialmente en las últimas décadas, y esto es visible, todavía queda mucho camino por recorrer. Si alguien no quiere hablar de su orientación sexual, tendría que ser por decisión libre, pero no presión del entorno. Se dice que aquello de lo que no se habla no existe, pues aquí tenemos un ejemplo. 

3. Insultos y vejaciones

Es terrible, pero todavía existe: los insultos directos como «maricona», «bollera» o «invertida» están ahí. Pero también determinadas bromas o comentarios fuera de contexto que contribuyen a minar la autoestima de la persona. Todo esto, a veces relativizado por el profesorado, contribuye a que los institutos sean un territorio hostil. Esto, lo han podido notar en el pasado las que estaban en colegios religiosos o conservadores, pero lo cierto es que se puede dar en cualquier entorno no seguro. Esto obliga a realizar una acción más vigilante por parte de las instituciones educativas, empezando por la concienciación.

4. Problemas académicos

Finalmente, todo lo que hemos señalado antes puede implicar problemas académicos. Aunque es cierto que la personalidad individual influye, y mucho, una situación hostil en el centro educativo puede desembocar en una mayor tasa de abandono escolar y en múltiples trastornos de personalidad con solución complicada, sobre todo si concurren otras interseccionalidades. Por eso, es esencial realizar una intervención psicológica y académica ante estos casos. De lo contrario, puede haber problemas que son evitables. 

La discriminación por ser lesbiana en el Instituto es un problema recurrente, que aún hay que combatir. Aunque parezca cosa del siglo pasado, está ahí, y debemos contar con recursos para solventarla. ¿Tú has vivido estas situaciones? Cuéntanos tu experiencia.