Helen Grace James es una veterana lesbiana de 90 años que ha pasado los últimos 60 esperando una disculpa por la expulsión que sufrió.

El terror lila

Fue víctima de lo que se conoció como el “terror lavanda” o “terror lila” ocurrido en los años 50 en Estados Unidos. Durante esta época una fuerte paranoia azotó al gobierno y la sociedad y la homosexualidad se asociaba al comunismo. Entendían que era un maquiavélico plan que pretendía destruir la familia y los valores de pueblo americano. Vaya, nos resulta tristemente familiar. En este contexto se alistó Helen, nuestra veterana lesbiana, en las fuerzas Armadas, a los 25 años de edad.  Comenzó como operadora de radio y rápidamente fue ascendida, por su buen hacer, a jefa de su equipo en la base de Roslyn (Nueva York).  Pero de manera repentina, 3 años después, su prometedora carrera militar se truncó de forma injustificada.

Una noche quedó con una amiga y ambas se dirigieron a un bar de ambiente llamado Bagatelles. Ignoraban que la OSI (Oficina de Investigaciones Especiales) había encomendado a un investigador que siguiese sus pasos. En un momento dado el agente siguió a Helen al baño, donde la hostigó. Los días siguientes fue sometida a intensos y humillantes interrogatorios que llegaron a afectar a la estabilidad psicológica de Helen. Los agentes la presionaron y amenazaron durante varias jornadas para que firmase un documento que ni siquiera pudo leer. Con su rúbrica, la veterana lesbiana James, facilitó a la OSI y a la Fuerza Aérea su despido del ejercito. Firmó la baja voluntaria sin ningún tipo de seguro o indemnización. El motivo que constaba en el expediente era una única palabra: “indeseable”.

Veterana lesbiana demanda a las Fuerzas Armadas

Helen no fue capaz de contarle su delicada situación a su familia. Y sin cobertura económica marchó a California a comenzar una nueva vida como fisioterapeuta.

Ya en los años sesenta, esta veterana lesbiana contactó con un abogado de confianza para cambiar su estatus legal. De esta forma paso de ser “indeseable” a “alta general en condiciones honorables”. Pero Helen aún quería reclamar su derecho a percibir todos los benéficos a los que optan todos los miembros de las Fuerzas Armadas. Como un seguro médico o el derecho a un funeral militar. Además de exigir ser reconocida como una impecable profesional que nunca hizo nada que perjudicase ni a su país ni a su trabajo.  Curiosamente, tras la demanda, la Junta de las Fuerzas Areas comunicó que los registros de Helen se habían perdido en un incendio, por lo que no podían tomar una decisión sobre el caso.

El Gender Equity & LGBT Rights Program estuvo representado a esta veterana lesbiana durante 3 años para solicitar que se devolvieran a Helen sus beneficios como ex militar. Se exigía además que restaurasen la honorabilidad en su expediente. Tras varias apelaciones, finalmente ocurrió la buena noticia. La U.S. Air Force envió un paquete a Helen, quien lo esperaba en compañía de un buen grupo de amigos. Al fin los cargos habían sido cambiados a “honorable”.

Actualmente, son muchos los veteranos que, al igual que la señora James, siguen reclamando que se revisen sus despidos discriminatorios y homofóbicos.