La espiritualidad en lesbianas también existe, porque somos seres humanos como las demás. Aunque no sea a través de las religiones organizadas, hay varias formas de vivir la trascendencia y desarrollarnos en lo personal. 

Espiritualidad en lesbianas: puertas para el autoconocimiento y desarrollo personal

En primer lugar, debo decir que no es incompatible creer en una religión y ser lesbiana. Lo que pasa, cuando hablamos de espiritualidad en lesbianas, es que, en algunos casos, manifestarlo implica problemas prácticos. Hoy en día, el cristianismo lo tolera (en mayor o menor medida), el budismo y el hinduismo también, pero el islam tiene una actitud más cerrada. La realidad es que, aunque en menor medida que el resto de la población, una parte significativa de la población LGTBIQ+ tiene creencias espirituales.

Ahora bien, ¿cómo se estructuran estas creencias? La realidad es que cada persona tiene las suyas, personales e intransferibles. En algunos casos se cree en una religión, en otros en un ser superior, en otros simplemente en la energía. Lo importante es que no te sientas incómoda con ellas. Las ventajas de la espiritualidad vivida de forma auténtica son estas:

Sentido vital

La falta de sentido vital es uno de los problemas existenciales a los que nos vemos abocadas. Y es mucho más común de lo que parece. Pues bien, la espiritualidad, sea o no deísta, proporciona un sentido. Cuando entendemos cómo funciona el universo, nos resulta más fácil entender cuál es nuestro papel en el mundo. Esto, indudablemente, resulta muy poderoso si queremos afrontar nuevos desafíos y metas. El miedo a no tener un sentido vital es habitual, y la espiritualidad lo rompe porque es más fácil encontrarlo. 

Conexión

Como dije en otro artículo sobre espiritualidad, la conexión con nosotras mismas es más sencilla si meditamos o hacemos algún ejercicio organizado. Esto no es menor, habida cuenta de que el estrés hace que nos cueste, muchas veces, encontrar nuestro centro. Pues bien, mediante ejercicios como la meditación o la oración, que exigen concentración, es más sencillo encontrarlo. Cuanto menos ruido, mejor, y en eso las prácticas espirituales ayudan, y mucho. 

Comprensión

Una de las ventajas añadidas de la espiritualidad, sea individual o comunitaria, es que ofrece un relato que nos permite comprender mejor la realidad. Cuando, día a día, nos toca enfrentar dificultades, reconforta encontrar certezas y respuestas, de ahí que resulte tan interesante. Esa comprensión evita el nihilismo y la peligrosa sensación de vacío. 

Comunidad

Hay mujeres que viven la espiritualidad en solitario y otras que lo hacen en comunidad. Y está bien de ambas maneras. Cuando se hace en comunidad, puede ser con mujeres lesbianas, con mujeres o con la población en general. Una de las ventajas de la espiritualidad compartida es que genera vínculos comunitarios, en ocasiones muy potentes. 

La espiritualidad en lesbianas es una puerta al autoconocimiento, a la conexión y a tener vínculos personales más auténticos. Por lo tanto, si este es tu caso, te animo a que la vivas con libertad y más allá de convencionalismos. Lo que tú sientes solo lo sabes tú, así que vive con libertad tus creencias.