El lesbianismo y la heterosexualidad son orientaciones sexuales igualmente legítimas, como la bisexualidad o la queer. Sin embargo, hoy quiero hablarte de cómo esta circunstancia no tiene por qué separarnos a la hora de construir vínculos de amistad sólidos. 

Lesbianismo y heterosexualidad: la construcción de vínculos de amistad sólidos

Las lesbianas tendemos a apoyarnos más entre nosotras por la discriminación a la que hemos tendido a estar sometidas y por eso necesitamos visibilizarnos. Pero también hay aliadas entre las mujeres heterosexuales que pueden estar ahí: son nuestras madres, hermanas, tías, abuelas (también) y amigas, que muchas veces son la familia que elegimos. ¿Cómo crear vínculos sólidos? Te cuento…

Lesbianismo y heterosexualidad en mujeres, sororidad como nexo común

Lo primero es que las mujeres, seamos lesbianas o heteros tenemos la circunstancia del género. Esto, históricamente, nos ha condicionado frente al modelo patriarcal. Y aquí, indudablemente, hay una diferencia de importancia con respecto a los hombres. Podemos ejercer nuestra sororidad, los puntos en común que tenemos por ser mujeres. Hay un hilo de afinidad que podemos trabajar, precisamente, para fomentar la empatía y comprensión mutua. 

Los círculos de mujeres han sido, tradicionalmente, una herramienta interesante para fomentar la sororidad. Más allá del componente místico que se le quiera dar, sí son espacios seguros para compartir experiencias. Y para crear y fortalecer esos vínculos. 

Las amistades basadas en la afinidad

No todo es sexualidad en la vida, de hecho es solo una parte de la misma. Podemos tener mucho en común con otras mujeres, incluso en el plano afectivo, sin que esto derive en relaciones sexuales. La afinidad existe y ser lesbiana no es un elemento limitante para tener amigas (y amigos) que no lo son. Actuar sin prejuicios y abrir la mente cuando recibimos un feedback semejante es fundamental. ¿Por qué perdernos lo que vale la pena en la vida?

En definitiva, la orientación sexual u orientación de género no debe ser una trinchera. Es, sí, una forma de proyectarse hacia el mundo y autoafirmarse, pero no debe excluir aquellas experiencias vitales gratificantes. Y, si hay afinidad personal, simplemente hay que dejar que esta fluya.

Aficiones y gustos comunes

Compartir aficiones y gustos es otro elemento que te ayudará a generar amistades. Te puede gustar la lectura, el cine, el senderismo, la geografía o la arqueología. Y, aquí, la orientación sexual no tiene por qué tener nada que ver. También hay otros elementos que ayudan a generar relaciones interesantes. Por eso, la apertura también se tiene que utilizar en estos ámbitos.

Existen situaciones de discriminación en varios ámbitos, sí. Pero veamos la parte buena: también hay numerosos espacios inclusivos para nosotras, donde nos tratan como lo que somos, mujeres como las demás. Esta es una de las ventajas que tiene España, ser uno de los países más inclusivos del mundo (y no es chauvinismo, son datos). 

Lesbianismo y heterosexualidad entre mujeres no tienen por qué ser realidades de conflicto. La sororidad que compartimos, experiencias pasadas y, sobre todo, las afinidades personales, son elementos que sirven para construir, no para separar. ¿Te ha resultado difícil tener amigas heteros? Te leo en comentarios.