Una no elige de quién se enamora, eso está claro. Pero, cuando hablamos de una amiga y nosotras somos las receptoras de ese amor no correspondido, es imprescindible poner freno y ser honestas. Te digo qué hacer ante esta situación embarazosa.
Qué hacer si una amiga no te gusta pero tú a ella sí
¿Tienes una amiga íntima con la que te cuentas todo, pero solo es eso? ¿Has visto que existe algún punto en el que ella quiere ir más allá? Si esto pasa, vale la pena pararse y ver cuáles son las posibilidades para gestionar la situación lo mejor posible entre amigas. Vayamos paso por paso:
Asegúrate de que lo que piensas es así
Lo primero es asegurarte de que esto no es una percepción o impresión tuya, sino una realidad. Los sobreentendidos son muy peligrosos en general, pero mucho más cuando hablamos de estos vínculos. Y las amistades íntimas, y más en una comunidad tan golpeada como la nuestra, pueden dar pie a cierta confianza. La sororidad es un valor a defender entre nosotras, pero conviene que sepamos cuáles son los límites y sobre qué terreno pisamos.
Esto se complica mucho más si hablamos de la juventud. En este momento de experimentación suele ser más complicado. Por eso, es conveniente ver que lo que pensamos tiene una base. A veces, podemos malinterpretar una mirada o un gesto. Para tener certezas, lo mejor es que observes si esta es una actitud reiterada. Y, solo si estás segura, le puedes preguntar.
Si te lo dice, intenta ser asertiva
Vale, hemos llegado al punto en el que te lo dice y en el que se ha lanzado a la piscina… que estaba vacía. Después del shock, si no te lo esperabas, hay dos cosas que no puedes hacer de ninguna manera: la primera, mentir; la segunda, ser cruel. Tienes que dejar que pase el momento e intentar explicar lo que sientes y por qué no podéis ser pareja. Hay que decir la verdad siempre, pero las formas son muy importantes, así como el momento o el lugar.
Puede ser tu mejor amiga, pero no tienes por qué amarla. Y explicarle esto es lo mejor para ambas. No te voy a engañar: nada volverá a ser como antes. Pero, como mínimo, romperás con una dinámica que puede ser altamente tóxica.
Aplica el «contacto cero» si no queda más remedio
A veces, he hablado del «contacto cero» como solución inevitable en determinados casos. Aquí, quizás no exista una discusión o una mala relación, pero puede ser la única alternativa saludable para ambas. Si tu amiga sigue pillada de ti, verte puede hacerle más daño que bien. Y aquí, aunque duela, puede ser lo más saludable. Esto puedes iniciarlo tú, ella o ambas, pero lo mejor es hablarlo y explicarlo. Lo que no está permitido es el ghosting.
Si tu amiga se ha lanzado o ha notado una química contigo, es momento de evitar que la cosa pase a mayores. ¿Te has visto alguna vez con semejante marrón? Cuéntame cómo conseguiste superar la situación.
Ningún Comentario