Las situaciones incómodas para las lesbianas todavía se dan en sociedades como la nuestra que presume (en algunas cosas con razón) de inclusión. Y quiero compartir contigo algunos casos que, seguro, tú te has encontrado.
Situaciones incómodas que no deberíamos sufrir y que (todavía) padecemos
Las situaciones incómodas para lesbianas en España son varias. Más allá de la discriminación abierta y del acoso, que sigue siendo una lacra, hay otras microagresiones, intencionadas o no, que siguen haciendo daño. Y toca hacer pedagogía para dejar claro que no son correctas, sobre todo a quien quiera leer y escuchar. Estas son las más habituales:
1. Miradas reprobatorias
Las miradas reprobatorias siguen siendo uno de los marcadores más dolorosos. Sea una persona mayor (hombre o mujer), una compañera o compañero de instituto o de trabajo, ese elemento inhibidor hace daño. Eso sí, este elemento tiene mucha menos incidencia social que antaño y afectan más cuando la persona todavía no ha salido del armario. No hay que quitarles importancia, pero en los espacios seguros no suelen ser tan comunes.
2. Comentarios estereotípicos
Los comentarios estereotípicos o fuera de lugar siguen dándose. A veces, con intención de hacer gracia, otras, con afán reprobatorio. Preguntar sobre los roles en la relación está fuera de lugar, así como asociar determinados gustos o aficiones. ¿Hasta cuándo tendremos que esperar para que entiendan que hay de todo en la comunidad LGTBIQ+?
3. Actitudes lesbofóbicas
Las actitudes lesbofóbicas se siguen dando. Comentarios inapropiados sobre nuestra forma de vestir o sobre la «naturalidad» de nuestra condición todavía salen de algunas cabecitas. Igualmente, los insultos están ahí, aunque minoritarios. Por eso, no está de más tener el foco sobre estas cuestiones.
4. Problemas laborales o en instituciones públicas
Los problemas laborales o en instituciones públicas también son un lugar común en este caso. Por ejemplo, dar por supuesto que somos heterosexuales y que, si tenemos pareja, es masculina. Esto es más delicado, si cabe, en consultas médicas o ginecológicas. Sigue habiendo ciertos sesgos que se tienen que eliminar para evitar situaciones incómodas. Y no basta con los planes contra el acoso LGTBIQ+.
5. Fetichización
Las lesbianas somos seres humanos como las demás. Y no nos gusta ser fetiches en público ni objeto de fantasías. El problema es que todavía hay quien se atreve a hablar de fantasías como «hacérselo con una lesbiana»; lo peor es que esto nos lo encontramos con hombres, pero también con alguna mujer. Estas situaciones, aunque sean en espacios amigables, son incómodas.
6. Invisibilización
La invisibilización es, también, incómoda para nosotras, sobre todo en entornos familiares. En grupos de amigas o en la familia, si no se trata del tema de nuestra sexualidad «por no molestar» se nos hace daño. Al final, no se trata de ocultar lo que somos, esa no es soluciones. Por eso, lo ideal es tratar la cuestión con naturalidad, siempre que venga a cuento.
Las situaciones incómodas para las lesbianas siguen existiendo y son muros que tenemos que derribar para ser felices y vivir en igualdad. ¿Cuál de estas situaciones ves con más claridad? Déjame tu opinión en los comentarios.
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