La visibilidad lésbica es un asunto sobre el que hablamos mucho, ya sea con compañeras, viendo alguna serie nueva o leyendo alguna noticia. ¿Las lesbianas tenemos ahora más visibilidad que hace unos años? Sí que hay más presencia, pero con matices.

Hay más personajes lésbicos en la ficción, más creadoras de contenido lesbianas en redes sociales y se habla mucho más sobre diversidad. Sin embargo, es normal que muchas nos preguntemos si esa visibilidad es real o si se trata de una ‘ilusión’ que generan ciertos espacios. Para responder a la pregunta, importa mucho dónde aparecen las lesbianas, cómo se representan y quién controla ese relato.

La visibilidad lésbica no es lo mismo que la representación

Durante muchos años, la presencia lésbica en medios de comunicación ha sido mínima o directamente inexistente. Y cuando aparecía, lo hacía en forma de clichés bastante reconocibles –la lesbiana trágica, la que ‘vuelve con un hombre’, la hipersexualización pensada para la mirada masculina…–.

Es cierto que esto ha cambiado en los últimos años. Encontramos más personajes en la ficción que se definen como lesbianas sin dar tantos rodeos ni explicaciones e historias que no giran solo alrededor del drama ni de salir del armario.

La visibilidad lésbica pasa por contar historias en las que haya lesbianas, pero también importa cómo se construyen esos personajes. Es decir, no es lo mismo una narrativa creada desde dentro del colectivo que una pensada para cubrir una cuota o seguir una simple tendencia. Vemos más parejas de chicas en la pantalla, sí, pero ¿nos reconocemos siempre en ellas?

El efecto de las redes sociales para crear comunidad

Si algo ha cambiado la visibilidad lésbica en las últimas décadas, son las redes sociales. Por ejemplo, TikTok, Instagram o YouTube han permitido que muchas lesbianas compartan su vida, sus referentes culturales e incluso que hagan denuncias públicas con mucha fuerza.

Esto tiene un impacto enorme, porque genera comunidad, rompe el aislamiento y hace que las nuevas generaciones de lesbianas sientan que no están solas. Al final, ver a otras lesbianas vivir con total naturalidad ayuda al proceso de autoidentificación de otra mujer que aún no ha salido del armario.

Ahora bien, el algoritmo de las redes sociales crea ‘burbujas’. Es decir, cuando consumimos contenido lésbico, las plataformas siempre nos muestran lo mismo, y eso puede dar la sensación de que somos muy visibles o que estamos en todas partes. Y cuando salimos de esa ‘burbuja’, nos damos cuenta de que la realidad fuera de esos espacios es bien distinta.

Cuando la ‘L’ desaparece de LGTBIQ+

Otro debate dentro del colectivo tiene que ver con la posición que ocupamos las lesbianas dentro del colectivo LGTBIQ+. Aunque el acrónimo comienza con ‘L’, muchas veces la experiencia lésbica se diluye en narrativas más amplias.

Por ejemplo, la visibilidad muchas veces se centra en relaciones de hombres homosexuales, mientras que nosotras tenemos menos referentes mediáticos, menos estudios específicos y menos espacios propios en ciertos ámbitos.

Así que la conclusión es que hay más lesbianas visibles que hace 20 o 30 años, hay más referentes culturales y más conversaciones, pero también es algo irregular. A veces, depende mucho del contexto cultural, del país e incluso del algoritmo de las redes sociales que decide lo que vemos y lo que no.