La sororidad y los falsos axiomas son peligrosos, porque a veces, con este discurso, toleramos actitudes que no son tolerables. Esto lo vemos, también, dentro del propio colectivo. Así que te comento algunas situaciones prácticas que no se corresponden con la realidad. 

Sororidad y falsos axiomas: determinadas red flags con las que debes tener cuidado

El binomio entre sororidad y falsos axiomas es muy perjudicial. Este concepto, creado paradójicamente por un hombre, Luis Miguel de Unamuno, se refiere a la solidaridad que podemos sentir las mujeres por serlo. Sin embargo, no te voy a engañar, detrás de eso se crean, a veces, expectativas muy poco realistas que convendría desterrar porque generan patrones de relación tóxicos. Estos son algunos falsos axiomas: 

1. Tenemos que apoyarnos entre todas

Una de las bases o axiomas falsos es que tenemos que apoyarnos entre todas. Y no nos vamos a engañar, no somos seres de luz por ser mujeres ni por ser lesbianas. Hay personas que nos caen bien y otras que nos caen mal. Y, por ejemplo, por ser sororas no tenemos que ser amigas de todas las mujeres. Este es un error recurrente que implica una distorsión cognitiva

2. Tenemos que apoyarnos siempre, en toda circunstancia

El apoyo entre mujeres es positivo, pero no tiene por qué ser incondicional. ¿Hay mujeres que actúan de forma reprobable? Claro que sí. Y esto implica que la sororidad no se puede utilizar como comodín para aceptar cualquier actitud. Si alguien hace algo mal, no se la tiene que defender solo por ser mujer. Aplicar el raciocinio es muy importante en estos casos. 

3. La sororidad y los falsos axiomas: surge de forma espontánea

La solidaridad entre mujeres no surge de forma espontánea solo por ser mujer. Lo cierto es que dependerá de cada caso, pero a veces no es así y hay que trabajarla. En las relaciones, como en todo, este es un campo que se debe trabajar y tiene que haber responsabilidad emocional. Creer que la mayoría de las veces no hay que hacerlo es un error. 

4. Todas hemos sufrido lo mismo

No, no todas hemos sufrido lo mismo y, por eso, las reacciones que vamos a tener ante determinados estímulos son diferentes (y no pasa nada porque sea así). Las interseccionalidades existen, claro, pero las circunstancias personales de cada una son muy diferentes. Los grados de aceptación en la familia, de recursos económicos o la condición étnica o religiosa crean situaciones distintas. Por lo tanto, hacer una homogeneización sin tener en cuenta estos puntos es un error. 

5. Este es un espacio de defensa frente a los hombres

Y este es, probablemente, el argumentario más tóxico de todos. Decir que la sororidad es un espacio de defensa frente a los hombres es una inexactitud. Sí es, obviamente, un espacio de defensa frente al patriarcado, pero no frente a los hombres deconstruidos o aliados. Y este punto es fundamental para evitar caer en actitudes sectarias. Por desgracia, esto a veces no se entiende bien. 

La sororidad y los falsos axiomas son potencialmente peligrosos. Pero la ventaja está en que somos capaces de darles una vuelta para que no nos generen muchos problemas. Dime qué piensas en los comentarios.