La pansexualidad está en boga últimamente. Es innegable que es otro pildorazo que la sociedad debe asumir. A veces pienso que la sociedad es mi propia abuela. Cuando ha asumido y entendido en qué consiste ser lesbiana, ahora le piden que acepte la pansexualidad. ¿Es demasiado? Probablemente no; sin embargo, es complejo. Es complejo, sí, y ya está. Yo misma me siento un poco abuela al tratar de entender la pansexualidad. Con otras cuestiones de la orientación sexual no me siento tan perdida. Considero que se debe más bien a la confusión que hay en torno al tema. Voy a intentar explicarlo, y si meto la pata qué se le va a hacer. 

Primer concepto: pansexualidad

La pansexualidad parte de un principio básico. Para las personas pansexuales el género es una cuestión binaria. Eso quiere decir que el imaginario humano incluye sólo las formas hombre y mujer. Esto valdría igualmente para los casos de hermafroditismo y transexualidad. Los pansexuales consideran que, independientemente del género biológico de una persona, la sociedad contempla que existe un género y nada más.

Por ejemplo, una persona que biológicamente es mujer se siente hombre. Todas las abuelas la consideraríamos en consecuencia hombre: él es lo que quiere ser. Las personas pansexuales van más allá de eso. Acusan a la sociedad de querer clasificar de forma binaria a todos los sujetos, incluso a los que de manera intencional cambian de género.

No basta con asumir que el género de una persona es el que ella decida, es que hay que dejar de hablar de género directamente. De esa manera, el género queda abierto a criterios de la intención de la persona en términos más generales. Por ello un pansexual piensa que el sexo no es una realidad concreta sino un todo. Por ello lo de “pan” que significa “todo”. La sexualidad debe entenderse como un todo en conjunto en lugar de como una realidad concreta y binaria. Eso quiere decir que pueden amar a alguien independientemente de su género. Esto ocurre con los bisexuales, pero, por ejemplo, un bisexual ama a una persona con su género: al pansexual el género le da lo mismo.

Errores: ¿quiere decir eso que pueden amar a cualquier cosa?

Sí y no. Recientemente escuché a unos jóvenes de quince años hablar en el autobús sobre el tema. Uno de ellos decía que una amiga suya (que se definía como pansexual) decía que podía enamorarse de un perro. Vamos a ver… Creo que la pansexualidad no tiene que ver con eso (vamos, que lo mismo me equivoco). Más bien tiene que ver con la cuestión del género. Si la chica esta dijo eso probablemente estaba desbarrando. Una cosa es el género y otra la especie. Si te enamoras de un perro, ya es que te da lo mismo la especie, no el género. Creo que me explico. La pansexualidad es una opción entre personas, precisamente porque entiende que el género es una construcción del humano que hay que “deconstruir”.

En consecuencia, una persona pansexual elige su género o elige no tenerlo en función estrictamente de sus emociones. Su identidad está abierta. Igualmente, puede asumir roles que en ese momento le gusten o le apetezcan. Ciertamente, la cuestión del hermafroditismo fue la que abrió el tema. En muchas culturas se considera que los hermafroditas son dioses (o diosas, claro).

En cierto modo se considera que la pansexualidad es de hecho una forma del ser humano de conectar con un estado superior de consciencia donde viva su yo en plenitud. Esto que acabo de decir, que suena a rollo de tarotista es (hasta donde os puedo decir) uno de los principios existenciales por los que aboga el pansexualismo.

¿Hay muchas abuelas aún? ¿Tú qué opinas?