Lesbianismo y feminismo son dos doctrinas que tradicionalmente han ido de la mano, si entendemos como tal la defensa de los derechos LGTBIQ+ y de las mujeres en general. Te explico por qué y cuáles son los retos que hoy tenemos que afrontar. 

Por qué lesbianismo y feminismo van (o deberían) ir de la mano

El patriarcado, como sistema de dominación masculina, ha buscado que el sexo estuviese limitado al matrimonio y a las funciones reproductivas. Aunque sabemos la hipocresía que había alrededor de esto (la prostitución siempre ha existido), esa funcionalidad de reproducir determinados estereotipos ha llevado a que, a través de las leyes, se invisibilizaran o, después, se restringieran, aquellas orientaciones sexuales no normativas.

Obviamente, si algo busca el feminismo es eliminar el patriarcado y trabajar por una igualdad real de derechos entre mujeres y hombres. Aunque podamos hablar de las distintas formas de entender el feminismo (igualdad vs. diferencia), lo cierto es que, en principio, esto es bueno para nosotras. Eliminar el patriarcado es abrir la puerta a todas aquellas sexualidades no normativas o disidentes que, hasta el momento, tenían que vivir en la clandestinidad. Por eso, lesbianismo y feminismo son dos formas de entender la liberación de la mujer.

Y no hablamos solo de la teoría: muchas sufragistas de principios del siglo XX, por ejemplo, eran abiertamente lesbianas y, en muchos casos, vivían con sus parejas. Este es el caso, por ejemplo, de Jane Addams, Sophonisba Breckinridge y Anna Howard Shaw. Por eso, no podemos, si no, ver el feminismo como una palanca que ha ayudado y ayuda al colectivo LGTBIQ+.

Disidencias y cuestiones que hemos de aclarar

No obstante, no podemos negar que, en los últimos años, ha habido algunas diferencias de criterio en determinados sectores feministas y LGTBIQ+. Podemos decir que hay formas de ver el feminismo que no coinciden completamente con el colectivo LGTBIQ+ y viceversa. Por eso, hoy en día es más correcto hablar de feminismos y de distintas sexualidades. Veamos los principales puntos de conflicto:

  • Diferencias con respecto a los roles de género: hay lesbianas que consideran que únicamente existen dos géneros. En cambio, la teoría queer, además de defender la fluidez, también es crítica con esos roles. Esto ha generado especial controversia en todo lo que tiene que ver con el colectivo trans
  • Diferencias con la gestación subrogada: aquí ya hemos dejado claro que estamos en contra y, por lo general, el feminismo lo está. No obstante, hay algunos casos, dentro del colectivo, que sí la ven como una alternativa.
  • Postura con respecto a la pornografía. En este aspecto, hay también un debate, dentro del feminismo y dentro de la comunidad LGTBIQ+. Es cierto que, en los últimos años, han aparecido versiones más inclusivas. Pero, pese a ello, existe controversia acerca de la cuestión y de si es un estereotipo de dominación patriarcal. 

Lesbianismo y feminismo han sido claves para la conquista de derechos de las mujeres. Y, aunque no siempre estamos de acuerdo, es conveniente ver que es mucho más lo que nos une que lo que nos separa. ¿Compartes esta visión?