La desconfianza entre lesbianas, cuando hay una relación de pareja, es un factor potencialmente destructivo. Y debo decir que, nosotras, tenemos nuestros argumentos propios, también como consecuencia de haber tenido que vivir muchas veces en el armario. Te explico cuáles son algunas de las frases más habituales cuando hay relaciones tóxicas.
Desconfianza entre lesbianas: inseguridades que se proyectan
Dejemos claro que ninguna de estas actitudes tóxicas es de recibo y es una red flag de libro. Lo que pasa es que no es lo mismo cuando conoces a alguien que cuando la relación está solidificada. Aquí es donde tenemos mayores riesgos, y también entre las lesbianas. Por eso, existen algunas frases comunes que son paradigmáticas de una desconfianza entre lesbianas que se plasma en otros ámbitos:
Desconfianza entre lesbianas: «tú no me quieres»
Esta es la frase más manida y es un claro chantaje emocional si no hay motivos que lo indiquen. Acusar a alguien de algo que no es cierto es una forma de victimizarse y, lo que es más, de exigir validación. Si la relación va por cauces normales, no tiene sentido lanzar esta acusación si no ha pasado nada. Cualquier conflicto de baja o mediana intensidad se puede solucionar sin llegar a estas frases de máximos. Mucho cuidado con este tipo de actitudes.
«No eres lesbiana»
Esta es otra modalidad de chantaje emocional, pero más sutil. Se da, sobre todo, si alguna de las dos ha tenido experiencias o relaciones con hombres. Lo que puede suceder es que la otra no quiera que te fijes en otras personas o que utilice, en caso de conflicto, esta circunstancia para cuestionar tu sexualidad. Es igualmente destructivo porque ya entra en el centro de tu ser y tu condición sexual. Obviamente, en una relación normal y madura, esto no se diría. Si estás en los primeros compases de la relación, lo mejor es que no la lleves a un plano más profundo. El problema de dudas sobre tus sentimientos está en ella, no en ti, y no es justo que se te cuestione hasta este punto en algo tan íntimo (aunque sea tu pareja).
«No me aceptas como soy»
Volvemos a los chantajes, pero ahora con el nombre de la apertura sexual. Han aparecido nuevas modalidades, como la pansexualidad, las mujeres queer o la sapiosexualidad… Y no debería pasar nada, es legítimo que una de las partes de la pareja, o las dos, lo sea. Lo que sucede es que una parte puede exigir la participación de la otra en prácticas poliamorosas o en abrir la relación de pareja y la otra puede no querer. Si esto ya se había consensuado previamente, podemos estar ante un problema. Por eso, te sugiero que lo tengas en cuenta porque puede haber un juego de poder soterrado. Negociar abiertamente es legítimo, pero no hacer luz de gas o utilizar la manipulación emocional.
La desconfianza entre lesbianas se plasma en las relaciones de varias maneras. Y, aunque todo se reduzca a inseguridades, se deben tratar para trabajar por relaciones más estables. ¿Te animas? Cuéntame cuál ha sido tu experiencia en los comentarios.
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