Yo me acuerdo perfectamente de cuándo me reconocí lesbiana e hice mi afirmación. Y soy consciente de que no ha sido igual para todas, así que vale la pena hablar de esto. Aquí te explico distintas historias y formas de llegar a este punto.
Historias de afirmación y reconocimiento del lesbianismo
Lo primero, no hay que estigmatizar a ninguna mujer lesbiana, bisexual o queer por la vía para llegar a su orientación sexual. Hay casos y casos, y lo importante es que haya una afirmación y reconocimiento coherente. Estos son algunos ejemplos prácticos de cómo llegar al lesbianismo:
«Lo hice cuando salí de casa»
Hay mujeres que han sentido una gran opresión en su medio cuando eran jóvenes, ya fuese con la familia o en el colegio (si fue conservador). Para muchas, salir de casa porque se independizaron o porque fueron a estudiar fuera fue la principal oportunidad para afirmarse libremente. Esta historia, aunque cada vez menos, aún es relativamente común como circunstancia de liberación.
«Me sentí atraída por una compañera»
Durante la adolescencia hay un conocimiento y reconocimiento de una misma. Antiguamente, los estereotipos patriarcales tendían a diluir determinados vínculos bajo el manto común de la «amistad»… aunque hubiese otro tipo de sentimiento. Sentirse atraída por una compañera durante la juventud, también en lo físico, ha sido la forma de expresar libremente estar sexualidad o afirmarla. Estos amores o romances de juventud, más o menos explícitos o clandestinos, son algo habitual.
«Nunca me atrajeron los hombres»
Esta es, probablemente, la vía más clara de reconocimiento de la sexualidad propia. Y la que hoy se da, de forma más habitual, por parte de la Generación Z. Aunque hay un aumento grande de la bisexualidad, lo cierto es que hay mujeres que nunca se sintieron atraídas por hombres y sí por mujeres. En este caso, y ya por exclusión, es un elemento claramente reconocible. Si la persona es asertiva y vive en un entorno abierto, lo habrá podido decir fácilmente.
«Me reconocí en otra mujer y me gustó»
Antes he hablado del lesbianismo en la adolescencia, pero esto también sucede cuando somos adultas de mediana edad. Hay mujeres que han estado con hombres, e incluso se han casado y han tenido descendencia, pero que, en un determinado momento, se reconocen en otra mujer. Y, llegados a ese punto, pueden darse cuenta de que la atracción sexual real la tienen hacia una mujer. Este caso es más común en mujeres de mediana edad, pero existe.
«Pude experimentar libremente»
Esta es otra de las formas de afirmación hacia el lesbianismo. Y es más habitual en los Millenials y en la Generación Z; hablamos de personas que han podido experimentar libremente y que, de esta forma, han llegado a la conclusión de que les atraen las mujeres. La ventaja de esta vía es que suele ser más sólida a largo plazo porque, por comparación, se sabe qué se prefiere.
Como podemos ver, el camino hacia la afirmación ha sido distinto dependiendo de cada una de nosotras. ¿A ti te costó? ¿Cómo llegaste a esa conclusión? Te leo en los comentarios.
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