La lesbofobia 3.0 existe, y es aquella que en teoría es invisible, pero que no por ello deja de hacer daño. A veces, nos quedamos en los grandes titulares, pero hay actitudes que señalan un odio hacia nosotras. 

Lesbofobia 3.0: ejemplos de odio interiorizado

Aunque en España no son tan habituales (ahora) los titulares de tragedias, sí hay, igual que micromachismos, actitudes micro de odio hacia las lesbianas. Quizás no encajen el tipo legal actual, pero eso no significa que no existan. Es esencial identificarlas para que se erradiquen definitivamente. Aquí ponemos algunos ejemplos que se dan hoy en día: 

1. Utilizar el dress code como elemento discriminatorio

El dress code se ha utilizado como filtro para eventos sociales y discotecas. Ahora bien, ¿no se fuerza en ocasiones el reglamento? La respuesta es sí, y a nadie se le escapa que las mujeres lesbianas y queer suelen tener más problemas que las heterosexuales. La existencia, todavía, de prejuicios invisibles con respecto a los estereotipos de masculinidad y feminidad, nos afectan en distintos ámbitos, sobre todo privados. ¿Cuántas veces te has encontrado con que vetaban a una persona lesbiana porque su vestimenta llamaba la atención, pero no se hacía en otros ámbitos?

2. Sexilio en las zonas rurales

Las ciudades, tradicionalmente, han sido lugares de libertad para las personas divergentes, tanto en lo ideológico como en la orientación sexual; en las zonas rurales, siempre se tarda más en aceptar determinadas cuestiones. El sexilio sigue existiendo, sobre todo entre las lesbianas que viven en zonas rurales. La falta de referentes y, por qué no decirlo, de apoyo en algunas comunidades, fuerza que miles de mujeres lesbianas marchen de su pueblo para liberarse. Por eso, se hace muy necesaria la visibilización de la realidad LGTBIQ+ en los ámbitos rurales. 

3. Lesbofobia 3.0: acoso escolar disfrazado

El acoso escolar, o bullying, sigue siendo un problema general, pero con especial problemática hacia la población LGTBIQ+ en particular. ¿Qué sucede? En muchos casos, este acoso actúa disfrazado. Esto puede suponer silencio, trastornos psicológicos y estrés. A veces, los educadores o responsables no lo perciben como acoso y aquí vienen los problemas. Hay que encender las alarmas ante cualquier situación que sugiera acoso porque, de lo contrario, estas situaciones van a más. Por desgracia, cuando una situación de acoso está permitida, son muchas las personas que lo sufren ante ese silencio generalizado. 

4. Desamparo institucional y empresarial

La lesbofobia 3.0 también se manifiesta, por desgracia, a través del desamparo institucional y empresarial. Por ejemplo, cuando las instituciones públicas no actúan, esto puede ser a su vez un ejemplo de lesbofobia. Pero también sucede si las empresas no trabajan cumpliendo con el Plan contra la Discriminación LGTBIQ+, por dejación o por intencionalidad no verbalizada. Ante ambas cuestiones, el activismo es fundamental para poner solución y cambiar; además, es un deber colectivo para que se cumplan las condiciones. 

La lesbofobia 3.0 se sigue dando, de forma silente o complicada. ¿Quieres saber cómo actuar? Existen varias asociaciones o instancias para denunciar estas situaciones. Es importante por ti, pero también por todas.