Las lesbianas también salimos a las calles este 8 de marzo para celebrar y reivindicar el Día Internacional de la Mujer, porque formamos parte de una lucha feminista que también nos pertenece. Así que sí, las lesbianas también estamos presentes en el 8M.

El Día Internacional de la Mujer lleva estando en el calendario el 8 de marzo desde 1977, cuando la ONU lo reconoció como un día para reivindicar los derechos de las mujeres. Pero mucho antes de eso, el feminismo ya se había construido desde la experiencia de mujeres obreras, migrantes, racializadas y, por supuesto, también lesbianas.

Somos mujeres en una sociedad patriarcal y además vivimos una orientación sexual que tradicionalmente ha sido invisibilizada o cuestionada. Así que las lesbianas tenemos muchas razones para salir a las calles este 8M para defender una lucha que también hemos ayudado a construir.

Feminismo y lesbianismo: una historia que siempre ha estado conectada

Aunque a veces se quede fuera del relato dominante, el activismo lésbico siempre ha formado parte del movimiento feminista y al revés. Desde los años 60, los colectivos de lesbianas hemos participado activamente en las marchas feministas para cuestionar la desigualdad de género y la heteronormatividad presente en muchas estructuras sociales.

También es cierto que muchas lesbianas nos hemos sentido en una especie de ‘frontera’ algo incómoda. El problema es que el feminismo mainstream se ha centrado en defender unas reivindicaciones y de poner en la agenda pública los problemas de muchas mujeres, pero que irremediablemente muchas veces dejan en un segundo plano las reivindicaciones de las mujeres LGBTIQ+.

En cualquier caso, defendemos siempre un feminismo interseccional, pues las opresiones jamás se entienden por separado. Todo lo contrario. Ser mujer ya implica enfrentarse a un sistema patriarcal y, si ya somos lesbianas, entran en juego otras formas de discriminación y una doble opresión.

El armario, la visibilidad y la política de existir

Uno de los conceptos más presentes en la experiencia lésbica es el armario, pero va más allá de la expresión (a veces banal) de salir del armario. Es una estructura social que regula qué identidades se consideran ‘normales’ y cuáles se quedan fuera.

El armario funciona, en gran medida, para mantener la ficción de que la heterosexualidad es universal o la orientación ‘válida’. Así que salir del armario, ya sea de manera pública o privada, pasa a ser un acto político.

Por eso, que las lesbianas participemos en el 8M de manera activa es imprescindible. Apoyamos la causa feminista, pero al mismo tiempo le recordamos al feminismo que las mujeres no somos un ‘bloque’ homogéneo. Hay lesbianas jóvenes y mayores, urbanas y más rurales, muy visibles y que prefieren vivir con discreción, con identidades butch, femme o simplemente que no encajan en estereotipos ni etiquetas.

Un 8M donde quepan todas las lesbianas

Muchas voces dentro del feminismo insisten en que el feminismo solo puede avanzar si se reconoce la diversidad, porque no hay una única manera de ser mujer ni una sola forma de vivir el feminismo.

Así que cuando las lesbianas salimos a manifestarnos, lo hacemos buscando un feminismo en el que quepamos todas. Que la orientación sexual no sea un tema incómodo ni un ‘apéndice’ del debate, sino parte de la conversación. Este 8M hemos vuelto a las calles, porque nuestra presencia también es importante.