El término queerbait viene del activismo y del colectivo LGTBIQ+, aunque después se ha instalado en redes sociales, en medios de comunicación y hasta en el debate público.
Lo utilizamos cada vez más cuando hablamos de series, películas, artistas o campañas publicitarias, aunque no siempre de manera adecuada. ¿Es lo mismo que una representación queer? ¿Significa que alguien está ocultando su orientación sexual? No exactamente.
¿Qué significa ‘queerbait’?
Si lo traducimos literalmente, el término queerbait significa ‘cebo queer’. Ocurre, por ejemplo, cuando una obra de ficción, marca o una figura pública sugiere la posibilidad de una representación LGTBIQ+ sin llegar a confirmarlo o a desarrollarlo de manera explícita.
El concepto nació en el ámbito audiovisual. Seguro que has visto una serie que insinúa una tensión romántica entre dos mujeres durante varias temporadas, alimentan esas expectativas con escenas ambiguas o campañas, pero al mismo tiempo impiden que la relación llegue a materializarse.
Lo hacen con el fin de atraer público queer, y al mismo tiempo no quieren mojarse, incomodar a otros sectores más conservadores ni perder mercado en determinados países. Por eso, las lesbianas utilizamos el término queerbait para referirnos a todas esas historias que juegan con nuestros sentimientos y expectativas, porque no hacen una representación real de quiénes somos.
¿Por qué es un problema?
La crítica al queerbait no tiene que ver solo con que una pareja no termine junta en la ficción. De hecho, no todas las amistades intensas entre dos mujeres ni todas las relaciones ambiguas son necesariamente queerbait.
Lo que cuestionamos es el uso comercial o narrativo de la diversidad sexual como un reclamo, sin representarla de manera honesta. Ahora vemos más representación en la ficción, pero durante mucho tiempo hemos visto cómo las historias protagonizadas por lesbianas, mujeres bisexuales o queer han sido inexistentes, relegadas a un segundo plano o censuradas.
Así que tanto creadoras como espectadoras hemos aprendido a leer entre líneas, buscando gestos o miradas que nos avancen más detalles de la historia.
¿Siempre es fácil identificar un caso de queerbait?
No, y eso es lo que más debate genera dentro del colectivo. A veces, se acusa de queerbait a personajes cuya sexualidad no está 100% definida o a relaciones que nunca han tenido intención de ser románticas. También ocurre con artistas que juegan con una estética queer o con expresiones de género poco convencionales.
El reto está en saber distinguir entre estrategia de marketing e identidad personal. Nadie está obligado a hacer pública su orientación sexual, especular sobre la vida privada de otra persona es invasivo. Por eso, las activistas insisten en que el término debería utilizarse más bien para analizar proyectos culturales o campañas, más que para etiquetar a personas reales.
El queerbait en la ficción y en las redes sociales
El auge de redes como TikTok y X ha ampliado el concepto y hoy hablamos más de queerbait. Por ejemplo, para analizar una serie, criticar a marcas que ponen sus logos de colores únicamente durante la semana del Orgullo y no mantienen un compromiso real con el colectivo durante el resto del año.
Y también nos lleva a reclamar una representación real. Las mujeres lesbianas queremos vernos representadas en la literatura, el cine, el teatro o la música, sin ningún tipo de ambigüedad, ni con medias tintas para no incomodar a los lesbófobos.
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