Si echamos la vista atrás, encontramos muchos momentos que han cambiado la historia del Orgullo en España y, en consecuencia, la realidad que las lesbianas y el resto de personas que pertenecen al colectivo LGTBIQ+ vivimos. Detrás de cada pequeño avance legal o de cada reivindicación, se esconde la historia de las que abrieron camino.
Acudir al Orgullo, reivindicar y celebrar no siempre ha sido tan fácil como lo es ahora. Durante décadas, implicaba asumir riesgos personales, sociales e incluso legales.
Además, las mujeres siempre hemos tenido que luchar contra una doble discriminación: por nuestra orientación sexual y por ser mujeres, porque vivimos en una sociedad profundamente machista. Entender cómo hemos llegado hasta aquí pone en valor todo lo conseguido por otras generaciones de lesbianas. Y nos recuerda que muchos de los derechos que hoy damos por sentados no hubieran sido posibles si muchas otras mujeres no los hubieran peleado, incluso con su vida.
La manifestación de Barcelona de 1977: aquí comenzó todo
Para entender el origen del Orgullo en España, tenemos que remontarnos al 26 de junio de 1977 en Barcelona, apenas dos años después de la muerte de Franco. Entonces, miles de personas salieron a las calles para pedir la derogación de la Ley de Peligrosidad y Rehabilitación Social, la norma que perseguía y castigaba la homosexualidad, incluso habiendo terminado ya la dictadura.
Esa fue la primera gran movilización por los derechos LGTBIQ+ en España. Terminó con momentos de tensión y cargas policiales, pero también nos dejó la imagen de un colectivo que empezaba a organizarse públicamente y a luchar por lo que le pertenecía después de décadas de represión.
Cuando cayeron las leyes represivas
Uno de los cambios más importantes (y reales) llegó con la progresiva eliminación de las leyes que criminalizaban la homosexualidad. La Ley de Peligrosidad Social empezó a perder fuerza a finales de los años 70, aunque no fue derogada hasta el año 1995.
Los años de la Transición abrieron nuevas posibilidades, pero respiramos cuando el gobierno de Felipe González derogó la ley. Años antes, en diciembre de 1978, el gobierno de Adolfo Suárez eliminó el artículo de la norma que perseguía la homosexualidad. Fue el primer reconocimiento institucional de que no éramos delincuentes ni necesitábamos que nos reeducaran.
El matrimonio igualitario
Si tuviéramos que quedarnos con una única fecha que cambió la historia del Orgullo en España fue el año 2005, con la aprobación del matrimonio igualitario. Esto nos convirtió en uno de los primeros países del mundo en reconocer legalmente este derecho para que parejas del mismo sexo pudieran casarse con las mismas garantías que las parejas hetero.
El impacto fue enorme por muchas cuestiones jurídicas (herencias, pensiones, filiación…), pero también porque supuso un enorme cambio cultural.
Del activismo a vivir un Orgullo multitudinario
Durante la década de los 90 y los primeros años del siglo XXI, las marchas del Orgullo crecieron de manera brutal. La ciudad de Madrid empezó a ser una de las principales referencias internacionales y fue cuando el Orgullo, además de ser una reivindicación de nuestros derechos, también pasó a ser una fiesta. Nuestra manera de celebrar la diversidad.
Lesbianas, bisexuales, personas trans, no binarias y tantas otras identidades empezaron a ocupar el espacio público, a ser visibles y a hacerse un hueco en una sociedad que todavía tenía muchos prejuicios.
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