Hoy es el Día Mundial de Autocuidado, es decir, todo lo que realizamos por nosotras mismas para cuidar nuestra salud física, mental y emocional. La Organización Mundial de la Salud (OMS) contempla los hábitos de vida que nos vienen bien y que es fácil incluir en nuestra rutina.

Y no nos referimos a hacer una lista interminable de hábitos ni proponer cosas que después no seas capaz de cumplir. El autocuidado, si lo llevamos a nuestro terreno como lesbianas, se refiere más bien a encontrar espacios donde ser nosotras mismas, poder bajar la guardia y no tener esa presión constante por encajar.

Tampoco hay una sola manera de practicar el autocuidado, porque lo que nos funciona a unas puede ser agotador para otras. Aprovechamos el Día Mundial de Autocuidado para ayudarte a poner en marcha pequeñas rutinas que te van a venir bien.

El descanso es importante

Vivimos en una cultura que premia el estar siempre disponibles y ser productivas las 24 horas del día, porque desconectar se asocia con perder el tiempo. Pero no. No es sano tener que responder un WhatsApp al minuto, producir constantemente o que todo lo que hagamos tenga que ser útil y productivo.

Duerme las horas necesarias, respeta los momentos de descanso y permítete descansar en el sofá o no hacer nada si el cuerpo te lo pide así. Nuestro cuerpo y nuestra mente tienen límites, así que no te sientas mal por cancelar planes o actividades de tu agenda si no te apetecen.

Cómo te hablas a ti misma también es autocuidado

Las peores críticas no siempre vienen desde fuera, sino que nos las decimos a nosotras mismas. La autocrítica constante, compararnos con otras mujeres, sentir que no somos lo ‘suficientemente’ visibles, activistas, productivas e incluso lo bastante ‘queer’… Todo esto termina pasándonos factura.

Tampoco es cuestión de repetirte frases positivas ni tener una filosofía ‘Mr. Wonderful’. El autocuidado pasa por aprender a identificar cuánto te exiges más de lo que exigirías a otra persona.

Cuida la red que te sostiene

El autocuidado, aunque tiene mucho de lo que podemos hacer por nosotras mismas, también se sostiene con las personas que nos rodean.

Cuida tu red de amigas y las personas con las que puedes ser tú misma, participa en espacios seguros del colectivo… Del mismo modo, elimina de tu vida a aquellas personas que aporten justo lo contrario y aprende a poner límites con quienes se pasen de la raya.

La comunidad siempre ha sido una de las herramientas de cuidado más importantes que tenemos las lesbianas, sobre todo cuando el entorno familiar no es un lugar seguro.

Olvídate de la perfección y crea rutinas sostenibles

No hace falta que tu rutina de autocuidado sea perfecta ni tampoco muy elaborada. De hecho, cuanto más sencilla sea, más fácil será mantenerla en el tiempo. Aquí van algunos consejos:

  • Sal a caminar unos minutos todos los días.
  • Lee antes de dormir para bajar revoluciones.
  • Escribe cómo te sientes.
  • Reserva un rato a la semana para hacer algún hobby que te guste.

Así, puedes añadir a la lista todo lo que te guste y te haga sentir bien. Y recuerda: no pasa nada si un día o una semana no sale como esperabas. Hay muchísimos factores que influyen en cómo nos sentimos y ni el autocuidado ni el bienestar son lineales.