¿Has pensado alguna vez en emprender con tu chica? En España, cada vez hay más mujeres que deciden poner en marcha sus propios negocios: 8 mujeres por cada 10 hombres, por encima de la media europea, según datos de un informe elaborado por la Red GEM España.

Y si vas a tomar una de las decisiones más importantes de tu vida, probablemente quieras rodearte de personas de confianza. Así que, si tu chica también tiene madera de emprendedora, tenéis interés por un mismo sector o vuestras profesiones se complementan de alguna manera para crear una empresa, es normal que penséis en asumir este reto juntas.

Ahora bien, ¿cómo evitar que los problemas del trabajo afecten a la relación? ¿Cómo tomar las decisiones siendo socias y también pareja? La base para que el negocio funcione es dejar las cosas claras desde el principio y trabajar mucho la confianza y la comunicación hasta que el negocio esté relativamente asentado.

Las ventajas de emprender con tu chica

Una de las principales ventajas de emprender en pareja es el nivel de confianza. Si tenéis una relación sana, habéis trabajado mucho en la comunicación, os conocéis bien y compartís la misma visión empresarial, trabajar juntas debería facilitaros la vida más que complicarla. La lógica nos dice que el proyecto debería avanzar con menos tensiones que si tuvieras que arrancar sola o con una persona que no conoces de nada.

Es más fácil delegar, confiar a ciegas en las decisiones que toma la otra persona y quitarte presión de los hombros. También suele haber compromiso, porque las dos remáis en la misma dirección. Para bien o para mal, el futuro del negocio va a tener consecuencias en vuestro bienestar (y puede que también en la relación).

Además, si por algo se caracterizan las relaciones lésbicas es por la cultura de la cooperación y los cuidados. Estamos acostumbradas a compartir cuidados, negociar las responsabilidades y apoyarnos mutuamente, y esa responsabilidad afectiva viene muy bien en el trabajo. Aún más a la hora de comenzar un proyecto juntas.

Alerta: no dejes que el trabajo se cuele en vuestra relación

No todo es de color de rosa ni idílico. Trabajar juntas, sobre todo en un proyecto propio, también significa que habrá momentos en los que desaparezcan las fronteras entre la vida laboral y personal.

Si surge un problema con un cliente, las cuentas no salen o tenéis que tomar una decisión complicada, seguramente os llevéis el trabajo a casa y terminéis hablando del negocio los fines de semana, durante una cena o en vacaciones.

Para evitar que ocurra, lo ideal es dejar claros los límites desde el principio. Por ejemplo:

  • Reservar momentos en los que no se hable del negocio.
  • Diferenciar horarios siempre que sea posible.
  • Dedicar tiempo a hacer planes juntas que no tengan nada que ver con la empresa.

Lo más importante es que la relación siga existiendo (y vosotras mismas) más allá del proyecto empresarial que compartís.

Dejad muy claro quién decide qué

Y otro consejo: dejad muy claro también desde el principio cuáles son vuestros roles en la empresa. Un error muy habitual al emprender con tu chica es pensar que, como hay confianza, no es necesario definir las responsabilidades o que podéis ir viéndolo sobre la marcha. Es justo al revés.

Aunque las dos participéis en distintas áreas, lo ideal es que delimitéis bien las funciones. Por ejemplo, si una se encarga de la parte económica y la otra de la comunicación o de hablar con los clientes, será mucho más sencillo evitar conflictos por tomar decisiones duplicadas.