Uno de los muchos clichés que circulan sobre las lesbianas es el del bollodrama. Incluso, el propio colectivo lésbico lo acepta como un rasgo propio de las relaciones entre mujeres. Pero, ¿cuánto hay de real y cuánto de prejuicio?

El drama no es inherente a la mujer

Es una idea machista y propia del patriarcado la de que la mujer es un ser inestable y emocional. Alguien prácticamente incapaz de controlar sus impulsos, poco dada a hacer análisis reflexivos. Celosa por naturaleza, ya que ansía ser amada por alguien para sentirse realizada. Y bastante irracional en sus pasiones. Partiendo de estos conceptos, es inevitable que si pensamos en una relación de dos mujeres, automáticamente nos venga a la cabeza la palabra bollodrama.

Pero la realidad es que ni las lesbianas en concreto, ni las mujeres en general, somos buscadoras de conflicto. El drama, no tiene nada que ver con el sexo, el género o la orientación sexual. Más bien está relacionado con la personalidad del individuo y su capacidad para afrontar los problemas y gestionar sus emociones. Y por desgracia, la mayoría carecemos de esta habilidad, al menos durante parte de nuestra vida. Si eres una persona equilibrada, lograrás madurar y aprender de las experiencias. O acudirás a terapia, cuando te des cuenta de que todas tus relaciones están llenas de peleas y acaban como el rosario de la aurora. Si es que deseas aprender a resolver más positivamente las situaciones complicadas.

¿Pero existe el bollodrama o no?

También hay que reconocer que existen algunos factores que pueden hacer que las relaciones lésbicas sean más intensas en ese sentido.

  • La mujer tiene, por lo general, mayor tendencia a expresar sus emociones. Esto se debe a que el cerebro femenino está más desarrollado en el área del lenguaje. Pero también a que el hombre es educado más represivamente para que no muestre su vulnerabilidad. Así que dos mujeres verbalizando sentimientos puede acabar en bollodrama si no saben comunicarse correctamente.
  • La regla. Cómo no. El periodo y sobre todo la etapa premenstrual, hace que estemos más sensibles e irritables. Y de sobra es sabido que las mujeres que conviven suelen sincronizar sus ciclos. Así que tenemos todos los ingredientes para que ocurra el bollodrama mensual. Controlad vuestros calendarios y en esos días no os tratéis como enemigas. Cuidemonos las unas a las otras. Tenemos una maravillosa corteza prefrontal que nos ayuda a comportarnos de manera racional. No dejemos que nuestro útero nos gobierne.
  • Las mujeres por lo general están más abiertas a otros tipos de sexualidad. Por lo que en el mundo lésbico encontramos tanto a bisexuales, como a heteros que sólo quieren explorar y probar. Y aquí entran en juego los celos, la inseguridad y la falta de compromiso, componentes que garantizan el bollodrama.
  • Por último, es bastante común que en los grupos de amigas lesbianas ocurra cierta endogamia. Y al cabo de un tiempo, todas se han enrollado con todas, sin haber construido previamente una mentalidad poliamorosa o sin ser amigas del espíritu hippy del amor libre. ¿Cómo no va a ser esto un caldo de cultivo para el conflicto y el bollodrama? Simplemente, no te líes con tus amigas, ni con las ex de tus amigas. Busca fuera, y respeta la amistad.

Cómo ves el drama, lésbico o no, depende enteramente de la persona. Que no te hagan creer que es así y te tienes que aguantar. Tú puedes elegir como enfrentarte a la vida y como deseas que sea tu relación.