La gestación subrogada es un tema recurrente en el debate público, pero, en 2025, yo, como lesbiana y feminista, sigo negándome a normalizar esta práctica. Y explico las razones. 

Decir «no» a la gestación subrogada es una cuestión ética

La gestación subrogada se justifica, en muchas ocasiones, por el amor o las ganas de tener descendencia. Esto, en el caso de las parejas LGTBIQ+ (sobre todo gays), se acrecentaría por la imposibilidad de tener esa descendencia de forma natural o por las dilaciones en los trámites de adopción.

Sin embargo, los condicionamientos éticos hacen que yo, de ninguna manera, pueda estar de acuerdo con esta práctica. En primer lugar, porque los vientres de alquiler no son una práctica altruista, sino que se remunera, y en países donde es legal como Rusia o Ucrania hay una explotación sistemática de las mujeres que pasan su embarazo para que, después, sea una familia con dinero la que se quede con su hijo. Y a nadie se le escapa, igual que sucede con la prostitución, que casi todas las mujeres que se prestan a ser vientres de alquiler son personas con bajos recursos. ¿Tenemos que perpetuar esta forma de explotación para que algunos y algunas tengan hijos a la carta? Mi respuesta es clara: no. 

En los últimos años, en las celebraciones del Orgullo, algunas partes del colectivo LGTBIQ+ han defendido la «regulación» de esta práctica. Pero, si somos coherentes, no podemos dejar a un lado el hecho de que, en la mayoría de los casos, hay una explotación clara y rampante de las mujeres. 

Alternativas para tener descendencia

Ser madre es algo maravilloso si es deseado, pero el fin no justifica los medios. Por eso, si quieres o queréis tener descendencia, os propongo algunas alternativas dentro de la legalidad y que no vulneran ningún principio ético:

  • Adopción: la adopción sigue siendo la alternativa más válida. Se puede hacer de forma legal perfectamente, ya sea en España o en el extranjero. No te voy a engañar, para nosotras puede ser más costoso y largo en el extranjero por las políticas hacia el colectivo de los países de acogida. 
  • Gestación in vitro: la gestación in vitro sigue siendo una de las opciones para que tengas descendencia. Eso sí, aquí tendrás que valorarlo con tu pareja, en caso de que la tengas. En esencia, es implantar un óvulo fecundado o varios en tu útero para que se desarrolle el embrión. En algunos casos, según tu compatibilidad, el proceso puede ser más difícil. 
  • Método ROPA: el método ROPA permite que seáis madres en pareja con participación de ambas. Básicamente, consiste en estimular la producción de óvulos de una de las mujeres y que, posteriormente, se extraiga, se fecunde y se implante en el útero de la otra, que será la madre gestante. De esta forma, ambas sois madres biológicas. 

Quizás tardaréis algo más, pero quiero recordarte que, además de poco ética, esta práctica es ilegal en España. Por lo tanto, vale la pena poner la cabeza y el corazón para tomar una buena decisión. 

Decir «no» a la gestación subrogada no implica, de ninguna manera, renunciar a la maternidad. Simplemente, rechazamos «atajos» que supongan un mal a otras personas. ¿Cuál es tu opinión? Dímelo en los comentarios.