La custodia compartida es un modelo que también se da en las mujeres que se separan después de tener descendencia en común. Y, además, ahora mismo ya es la opción más elegida en el global, de manera que esto también se reproduce en las parejas del mismo sexo. Ahora bien, ¿es oro todo lo que reluce? Vamos a ver los pros y los contras…
Pros de la custodia compartida
En primer lugar, la custodia compartida es un ejemplo de maternidad responsable. Nosotras quizás no tengamos tan marcado el rol de cuidadora que han tenido históricamente las mujeres heterosexuales, pero esto implica que ambas comparten por igual la tarea.
Un punto importante es que, si la separación es civilizada y las dos personas son maduras, esto puede ser lo mejor para vuestras hijas. ¿El motivo? Que puedan vivir con naturalidad que, a veces, hay desacuerdos y que, que os separéis, no implica que estén desatendidas. Esto puede ser una lección útil de vida para cuando sean adultas, siempre que lo gestionéis con madurez.
En tercer lugar, los procesos compartidos son más sostenibles para ambas partes. Aunque esto no supone automáticamente que las dos paguéis al 50 %, la realidad suele tender hacia ese punto. Por ello, ante un divorcio de mutuo acuerdo, esta puede ser una buena opción, siempre que valores a la otra persona como buena madre.
Y, finalmente, el proceso para llegar a las custodias compartidas es mucho más rápido. Basta con presentar la demanda de divorcio y el convenio regulador de forma conjunta. Si el Fiscal de menores no ve inconveniente, probablemente en pocos meses estará concedida.
Contras de la custodia compartida
Este modelo, aunque es bueno, no lo es siempre, ni en todos los casos. Además, recordemos que debe primar, ante todo, el interés del menor. Estos son los casos en los que nos encontramos con este contexto desfavorable:
- Divorcios tormentosos: si los divorcios han sido tormentosos, quizás una de las madres no está en condiciones psicológicas de afrontar la custodia. Ante eso, y aunque la situación pueda cambiar. Recuerdo que la descendencia de madres LGTBIQ+ tiene más posibilidades de sufrir discriminación.
- Mudanzas: las mudanzas pueden desaconsejar las custodias compartidas. Al final, la idea es que las hijas no tengan un cambio sustancial ni de domicilio ni de entorno. Si una de las dos personas cambia de ciudad, quizás sea mejor que la custodia quede en una sola madre.
- Desequilibrios económicos: cuando existen desequilibrios económicos, este puede ser un problema añadido. No en vano, las hijas tienen que mantener su nivel de vida y, en estas cuestiones, el poder adquisitivo de las dos madres es importante.
A veces, y dependiendo de cómo se haya terminado, una custodia exclusiva puede ser mejor. Esto no evita el derecho a ver a las hijas, pero puede evitar problemas o malos ratos para ellas.
Aunque es una pena que a veces existan separaciones, es un proceso natural en la vida. La custodia compartida sirve, en este contexto, como elemento de igualdad y maternidad responsable, pero siempre que existan condiciones. ¿Te has encontrado en esta situación o conoces a alguien en ella? Déjame tu opinión en comentarios.
Ningún Comentario